4 Min de lectura | Hay mapas de videojuegos que no destacan precisamente por su maravillosa recreación: ¡echamos un vistazo a los de mayor extensión y comparamos sus tamaños!

Recordando títulos como Assassin’s Creed Odyssey, The Legend of Zelda: Breath of the Wild o Red Dead Redemption 2, una de las cosas que podríamos poner en común entre todos ellos es, además del mundo abierto, la gran extensión de su mapa y el tiempo que teníamos que invertir para desplazarnos de un lugar a otro, una dinámica que no está hecha para todos los jugadores.

A pesar de que puede parecer una nimiedad, el tamaño de las zonas en las que discurre un videojuego, tiene una gran incidencia en su gameplay: imagínate qué ocurriría si en Fortnite, los 100 jugadores compitieran en un mapa mucho más pequeño.

Si eres de los que disfruta explorando todos y cada uno de los rincones y completando todas las atalayas (o torres, o puntos de visión del mapa), disfrutarás de lo que verás a continuación: ¡establecemos una comparación entre los mapas más grandes de la última década de los videojuegos!

Mapas de infarto: las zonas más grandes de los videojuegos

Fortnite (6,8 km²)

Si alguna vez has pensado en intentar recorrer el mapa de Fortnite de punta a punta, tenemos un consejo: ¡no lo hagas! Es más grande de lo que parece y te llevará bastante tiempo. Lo bueno del battle royale de Epic Games es que el atractivo no está precisamente en la estética o en el nivel de detalle de todas sus zonas, aunque nunca está de más que sea amplio para dar más variedad a las estrategias o las zonas donde discurre la acción.

En perspectiva, es algo más grande que el de Apex Legends (5km²). Eso sí, luego nos quejamos porque hemos tardado más de 5 minutos en encontrarnos con alguien…

PUBG (64 km²)

Si el mapa de Epic Games nos puede parecer demasiado grande como para tener que encontrarnos de frente con alguien, imagínate cómo sería con una superficie 10 veces más grande: es lo que pasa con PUBG, cuyo mapa Erangel tiene una superficie de tres veces la de Melilla, por poner un ejemplo.

En comparación, por ejemplo, con un mundo abierto es donde realmente vemos su gran dimensión: Los Santos, de GTA V, cuenta con 43km²… y parece mucho más grande.

Legend of Zelda: Breath of the Wild (72km²)

Entramos de lleno en el terreno de los sandbox, donde deberíamos recorrer mayores distancias. Y si algo destaca del último gran Zelda en lanzarse al mercado es, entre otras muchas cosas, su mapa, que no solo es inmenso sino que en cualquier lugar puedes encontrar una quest.

La ventaja que tenía el juego era que había bastantes puntos de viaje rápido gracias a los templos, por lo que en realidad no siempre estabas en camino. Otra forma de evitar tanto camino era subirte a una montaña y moverte en paravela.

Assassin’s Creed: Odyssey (256km²)

Una de las promesas de marketing más evidentes de este título era la recreación de la cultura y las polis de la Antigua Grecia. Y eso requería de mucho trabajo: aunque evidentemente no está en escala real, los viajes de ciudad en ciudad se sentían muy reales. Viajaras en barco, andando o a caballo, cada jornada se asimilaba a una verdadera expedición.

Como proyecto a largo plazo, darse un paseo por los cimientos de nuestra civilización era un plan magnífico. Ahora, si por casualidad te tocaba cruzar todo el mapa para hacer una misión… mala idea. Su tamaño es prácticamente idéntico al del polémico Cyberpunk 2077.

World of Warcraft (950km²)

No era de extrañar que un lugar como Azeroth, donde millones de jugadores recorren sus tierras cada día, tuviera una de las superficies más grandes del juego. De Kalimdor, pasando por Rasganorth y el Reino del Este hay cientos de hectáreas en War of Warcraft donde nos esperan mazmorras, enemigos, misiones y cientos y cientos de recursos diferentes que farmear.

Just Cause 4 (1.024km²)

Otro de los mundos abiertos que te dejan sin habla. Tiene casi la misma extensión que una ciudad tan grande como Bilbao, y aun así en ningún momento te abruma. Lo cierto es que muchas de esas zonas no son accesibles o son simples corta pega de otras que hay en el mapa, pero eso no quita ningún mérito a los desarrolladores.

The Crew 2 (5700km²)

Los juegos de conducción son otro de los que tienen todas las papeletas para estar en esta lista, teniendo en cuenta que ahora los circuitos cerrados han dejado su lugar a los mundos abiertos donde podemos conducir allá por donde queramos, como los Forza Horizon. En esta entrega, además, podemos recorrer varias superficies, no solo la terrestre, lo que aumenta aún más sus proporciones.  Otro claro ejemplo podría ser Fuel (14.400 km²), aunque no tiene pretensión de originalidad.

Microsoft Flight Simulator (510.100.000 km²)

Un simulador de conducción de aviones no podía hacer otra cosa que no fuera incluir a la tierra entera en una escala con proporción 1:1. Al contrario que otros simuladores (Eurotrack Simulator 2), han preferido optar por hacerlo lo más real posible, aunque los jugadores pueden optar por varias alternativas para ahorrar tiempo de algunas misiones (imagínate un viaje de España a Estados Unidos).

Periodista especializado
Colaborador de MAPFRE