4 Min de lectura | Resident Evil 8 Village ofrece un compendio de toda la franquicia: un survival horror de acción con un gameplay amplio a pesar de su corta historia.

Es innegable que el primer pensamiento que se nos venga a la cabeza de Resident Evil 8 Village sea a Lady Dimitrescu persiguiéndonos por un pasillo que se nos hace eterno. Era imposible no recordar a Mr X de Resident Evil 2. Esta alusión no es el único flashback al pasado que tendremos: si por algo se caracteriza esta entrega es por tratar de condensar la esencia de cada título anterior, algo que consiguen pero no con la mejor de las fórmulas posibles.

Otro de los elementos que han rescatado es la ambientación, gracias a un poblado que cobra verdadero protagonismo como si de un personaje más se tratase. Como aquel pueblo de la España profunda de Resident Evil 4, llegaremos accidentalmente a una aldea atacada por un hongo y repleta de criaturas fantásticas con aspecto temeroso como los licántropos o los vampiros. Los enemigos a los que tendremos que enfrentarnos son variados: cada uno de ellos tiene una forma diferente para derrotarlos y a veces hemos de cambiar de ruta por la imposibilidad de hacerles frente a todos.

A los mandos de Ethan Winters de nuevo, esta vez viviremos aventuras más enfocadas en la acción, apartado que brilla gracias a un gameplay bastante rico por sus grandes posibilidades de crafteo. Esto, a su vez, resta un poco la sensación de miedo constante y aunque su perfil de survival horror sigue ahí, se siente diferente: en parte, porque los sustos no son fuertes y a cuentagotas, sino más bien se ha restado su intensidad para aumentar su frecuencia.

La mayor parte de la herencia la recibe del Biohazard, tanto a nivel narrativo como de gameplay, aunque este consigue pulirlo y darle más velocidad. En cuanto a nivel gráfico, y quizá debido a que su lanzamiento se produce apenas medio año después de la nueva generación de consolas, no es muy superior a su predecesor salvo por la tecnología ray-tracing.

Resident Evil Village, más acción que miedo

La sensación es que Capcom ha creado un amalgama de todos su Resident Evil que encaja bien pero no termina de brillar en ninguno de sus apartados, a excepción de la acción, que brota a borbotones gracias a las partes en las que hordas de rivales nos asolan. Ese hueco en el estómago que solían darnos las escenas de terror se sustituye por la agonía de tener que aguantar a varios grupos de monstruos atacando a la vez sin ofrecernos ninguna alternativa.

La exploración en el título cobra sentido si tenemos en cuenta que todas las armas y recetas que podemos crear necesitan una serie de materiales que solo hallaremos si salimos de expedición por el pueblo donde deambulamos.

Ya sea comprándolas o fabricándolas por nuestra cuenta, las mejoras del arsenal son un aspecto que la desarrolladora ha trabajado muy bien. Junto a ella, estarán los consumibles, que serán diferentes platos que mejorarán varios de los apartados del personaje, como la salud, resistencia o espacio en la mochila, entre otros.

Todas las expectativas estaban puestas en los jefes finales. La aparición de Lady Dimitrescu en los anuncios despertó a la comunidad, que puso sus esperanzas en su figura. Esta es una de las cuatro grandes jefas de la aldea: cada una ocupa una suerte de mazmorra en la que hemos de resolver los diferentes puzles y resistir a los enemigos específicos de cada lugar. Las zonas son muy diferentes entre sí: la estética, las mecánicas que presenta, la forma de afrontarla…

Pero más allá de unas cuantas pinceladas y momentos icónicos, Lady Dimitrescu apenas consigue brillar o, al menos, dar lo que prometía. Se trata de una villana más mediática que deslumbrante de la que se esperaba mucho más. Tampoco ayuda el hecho de tener que competir con Wesker, Nemesis o Lisa Trevor.

Inmersión en un terrorífico pueblo de Rumanía

Funcione mejor o peor en su conjunto, Resident Evil 8 Village es un punto y seguido de la historia hasta el momento. La presencia de varios personajes de renombre como el propio Christ Redfield ponen en tela de juicio desde bien pronto que no se trata de una excusa sin más para aprovecharse del tirón de la saga. Si te enganchó la historia de Winters, no debes perder la ocasión de ver su continuación.

A pesar de que la a mayoría de piezas del puzle se las ha forzado mucho para encajar, el resultado final es muy notable. Sus constantes giros de guion, su localización perfecta en un pueblo que cobra vida propia y su gameplay frenético son sus principales atractivos, amén de su ambientación, acentuada por una banda sonora que no te dejará tranquilo ni un segundo.

Las 10 horas de historia principal se acaban haciendo cortas, incluso si intentamos alargarla obteniendo todas las mejoras de armas y recetas. Ese es uno de los elementos que más ha disgustado a la comunidad, junto a la incoherente estructura narrativa del juego y al sacrificio del terror psicológico por más acción.

Resident Evil 8 Village es una vuelta al paradigma de la acción y un intento constante por retomar la esencia de cada joya de la franquicia. Tras unos años centrados en los remakes, Capcom ha sabido recuperar el interés por la trama, cuyo final parece bastante más lejos de lo que podríamos esperar.

Periodista especializado
Colaborador de MAPFRE