4 Min de lectura | Activision ha adaptado minuciosamente el gameplay de Warzone para que encaje como un puzle con la narrativa de transición de la temporada 2 a la 3.

Algo que se ha hecho muy común en los videojuegos online en la última década es dividir el calendario en diferentes temporadas en las que cambian la narrativa, la estética y el gameplay. Activision no ha innovado demasiado dividiendo Warzone en varias temporadas, pero donde sí ha echado mano y puede marcar una época es en la transición de estas.

Por lo general, el paso de una campaña a otra no se produce de forma progresiva en el apartado narrativo y en el jugable, sino que más bien es un cambio instantáneo y rápido sin que exista un hilo conductor entre ambas. Fue Fortnite uno de los primeros en la actualidad en intentar congeniar narrativa y gameplay en este apartado, con eventos que ponían fin a las temporadas o acontecimientos que afectan a la jugabilidad y que tenían su futura explicación en la trama.

Recordemos, por ejemplo, cuando el mapa del juego comenzó a llenarse de agua y luego resultó que Aquaman fue el protagonista de la temporada siguiente. O la batalla final contra Galactus, que había estado amenazando a los jugadores y rondando el mapa durante un tiempo.Pero lo que ha estado preparando Activision en esta segunda temporada conjunta entre Call of Duty: Black Ops Cold War y Warzone es algo sencillamente espectacular.

Del fin de Verdansk a cómo lo conocíamos

A las 2 semanas del inicio de la temporada 2, se filtró que Raven Software, la desarrolladora que se encarga de mantener y actualizar el juego, estaba planeando cambiar el mapa principal del battle royale. Desde que se lanzara el juego en marzo de 2020, este apenas se había alterado con algunos detalles, por lo que a muchos les sorprendió este hipotético cambio.

Lo que verdaderamente alarmó a los jugadores fue el hecho de que el presunto cambio de mapa no se daría sin ninguna justificación, sino que algo pasaría dentro del juego para que este tuviera sentido, tanto en el apartado jugable como en el narrativo. Semanas después, un barco encalló en la costa de Verdansk provocando la expansión de una epidemia zombi.

Esto tendría consecuencias en el juego. Algunas zonas del mapa tendrían dentro de los edificios hordas de muertos vivientes que atacarían a todos los jugadores que se acercaran a ellos, además de ofrecer nuevas misiones y recompensas exclusivas. Con el paso del tiempo, eran cada vez más las zonas ocupadas por los zombis, haciendo más grave el problema: el hospital, la cárcel, el estudio de radio… poco a poco, el mapa se infectaba cada vez más.

Activision empezó a mandar mensajes a influencers y creadores de contenido acerca de una posible destrucción de Verdansk y publicando vídeos en el que las autoridades del juego explicaban cuáles eran las posibles medidas a tomar. La narrativa se convirtió entonces en transmedia, demostrándole al público que su juego no era solo pegar tiros, que el trasfondo y el marco en el que se desarrollaba también era importante.

El desastre nuclear con el que se iniciará la temporada 3

Ante la plaga de zombis, las autoridades lo tenían claro: la única manera de salvar el mundo era bombardeando Verdansk. De esta forma, el cambio de mapa no se produciría de forma agolpada, sino que detrás tendría un contexto que lo explicaría todo.

Entonces, en algunas zonas cercanas a los infectados se lanzarían bombas nucleares, lo que a su vez también tendría una incidencia en los jugadores: los que se acerquen, sufrirían daño por segundo similar al que provoca la nube de gas tóxico. Para más inri, los que murieran en los alrededores no irían al gulag a luchar por una segunda oportunidad para volver a la partida, sino que volverían directamente… en forma de zombis.

Activision escribió un hilo conductor coherente tanto en el apartado lúdico como en el narrativo. En la temporada 3 que acaba de comenzar, aquellas zonas destruidas se han cambiado por construcciones al estilo de los años 80, época en la que se enmarca Call of Duty: Black Ops Cold War, de forma que ambos títulos compartieran estética.

El guion elaborado para la segunda temporada de Warzone demuestra que para el mantenimiento de una comunidad de jugadores fiel y contenta con el producto no solo es imprescindible un gameplay que atraiga, sino que el envoltorio en el que este se sucede debe ser coherente a lo que se muestra en partida.

La temporada 3 no solo dejará un sinfín de novedades en el plano jugable, con la inclusión de nuevas armas, operadores o playlist de juego, sino que deja el listón alto en cuanto a la narrativa.

Periodista especializado
Colaborador de MAPFRE