4 Min de lectura | Rustler nos pondrá a los mandos de ‘The Guy’, un joven que deambula con total libertad en un universo medieval que recuerda a ‘Grand Theft Auto’ y ‘Bully’.

Grand Theft Auto y Bully tienen muchas cosas en común: ambos fueron desarrollados por Rockstar, nos ofrecen un mundo abierto, un desarrollo no lineal y nos permite utilizar a nuestro gusto todos los elementos del entorno a los mandos de uno o varios personajes un tanto problemáticos. Bajo esta misma premisa parte Rustler, la obra indie de Jutsu Games que nos traslada al medievo con ‘The Guy’, un joven ambicioso e impetuoso que se ha propuesto ganar el Gran Torneo y casarse con la reina.

La desarrolladora polaca logró sacar adelante el videojuego gracias a Kickstarter, donde obtuvieron 38.200 $ de los 25.000 que pedían gracias al apoyo de más de 1.450 personas.

Las influencias son tan evidentes que el sobrenombre del juego es Grand Theft Horse. Recuerda especialmente a aquel GTA II por su perspectiva cenital y por las infinitas interacciones que hay con el entorno, pero en lugar de movernos en ciudades hipermodernas y utilizar coches, vamos por aldeas medievales y a caballo. Y el aspecto del protagonista recuerda bastante al del descarriado estudiante Jimmy Hopkins, de Bully.

Rustler es marcadamente irónico y utiliza el sentido del humor como vehículo conductor de la acción. No solo se hace referencia al videojuego de Rockstar, sino que podremos ver guiños a películas, música o literatura moderna, como las constantes al grupo de humoristas británico Monty Pithon, Los caballeros de la mesa cuadrada es la más clara.

La historia de Rustler


‘The Guy’ es un joven con una personalidad bastante macarra que quiere abandonar su clase social y ascender a la nobleza. La única manera posible que ha encontrado para hacerlo es vencer en el Gran Torneo y conquistar a la princesa, dando la vuelta a las clásicas narraciones románticas cortesanas. Para ello, ha de prepararse participando en pequeñas contiendas repartidas por el mapa en ciudades en las que no dudará en cometer actos poco éticos como robar, pelear y engañar.

En cada urbe nos esperan misiones con las que obtener la confianza de los diferentes estamentos. Pero no esperes nada serio: Rustler te sorprenderá con pruebas retorcidamente sarcásticas, como ayudar a un noble a comprobar que la tierra es plana o cambiar el agua por vino para hacer el clásico milagro de la Biblia.

Podemos optar por realizar las misiones de historia, las secundarias que nos aportarán recompensas que harán más sencillo el progreso o jugar libremente pateándole el trasero a todo el que se nos acerca, viajando en caballo o completando las tareas del campo, como arar, regar y recolectar.

A pesar de que el único medio para movernos es el caballo, hay de estilos muy diferentes: rápidos, tanques, con carro detrás de ellos… y dominarlos es una obligación, puesto que cuando cometemos un acto vandálico, la guardia real vendrá a por nosotros para detenernos. Deprenderse de ella no será nada fácil: tendremos que eliminarlos a todos, quitar todos los carteles de ‘se busca’ o pintar nuestro caballo de otro color. Esto será una constante en las misiones, que no son difíciles, pero se hacen pesadas porque siempre acabamos llamando la atención de la ‘policía’ y nos es imposible superarla con éxito, forzándonos a repetirlas más veces de la que nos gustaría.

Para los combates podemos optar tanto por armas como por nuestros puños. Aunque a simple vista pueda parecer simple, acaba haciéndose complicado de dominar por las mecánicas de ataque y defensa, lo que reduce su monotonía y nos desafía a mejorar y ser capaces de controlarlo.

Rustler, un homenaje a los clásicos GTA

El protagonista de Rustler, en una granja con caballos en mitad del campo

Fuente: Jutsu Games

Rustler es un juego que gustará especialmente a los nostálgicos de las entregas clásicas de la franquicia de Rockstar. Hay numerosos detalles que recuerdan a este: podemos contratar a un bardo, sentirnos Geralt de Rivia escuchando música mientras acabamos con un grupo de enemigos, incluso podemos cambiar de canción golpeando al músico.

Pero más allá de su sentido del humor y de su jugabilidad, el título no ofrece demasiado, en cuanto que su historia es un simple telón de fondo que sirve de excusa para disfrutar haciendo el cafre por los escenarios y vivir situaciones estrambóticas que nos provocarán soltar más de una carcajada.

Jutsu Games ha realizado un magnífico trabajo con los escasos recursos que tenía. Y con la promesa de reinvertir todo lo conseguido en mejorar el juego, el resultado final de Rustler puede ser muchísimo mejor de lo que vemos actualmente.

Divertido, diferente, caótico y burdo: dale un intento al juego y disfrutarás de una obra moderna con la esencia de principios del siglo XXI.

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Periodista especializado

Colaborador de MAPFRE