4 Min de lectura | ‘Ratchet & Clank: una dimensión aparte’ es el mejor estreno posible de PS5, ofreciendo una oportunidad de lujo para probar las prestaciones de la nueva consola.

Narrativa, jugabilidad y una línea gráfica que sin bien no es inolvidable sí que roza la perfección. Ratchet & Clank: una dimensión aparte es una obra a la que Sony y PlayStation 5 tienen mucho que agradecer, ya que es la mejor prueba posible para comprobar todas las novedades de la consola de nueva generación.

Las nuevas aventuras de uno de los dúos más famosos de la industria de los videojuegos es un punto de inflexión en la PS5: no tanto por ayudarnos a mostrar todo el potencial de esta, sino porque funciona como un índice de todo lo que podremos ver de cara al futuro.

Sin ser una obra sobresaliente que destaque en todo lo que hace, funciona muy bien en todos sus aspectos. Su narrativa no es sobrecogedora, su gameplay no difiere mucho de los predecesores y estilo gráfico no es de los que marca de por vida, pero en conjunto son piezas de un puzle que encajan a la perfección.

Y menos mal, porque era el único gran exclusivo que Sony tenía para diferenciarse de sus principales competidores. Con God of War: Ragnarok, Gran Turismo 7 y Horizon Forbbiden West en un horizonte todavía lejano, el título de Insomniac Games —autores del Spiderman: Miles Morales con el que se estrenó la consola— era la única baza con la que contaba la compañía japonesa. Y su función la cumple con creces. No ofrece nada que no hayamos visto hasta ahora, pero es un juego muy entretenido, relajante y, en ocasiones, incluso desafiante.

La trama de las aventuras de esta pareja está un poco manida, pero su ejecución es buena y da lugar a una docena de horas de bastante diversión: el villano Negarius ha conseguido una pistola que permite viajar a otras dimensiones, en la que hay otras versiones alternativas de nuestros grandes protagonistas. Nuestro objetivo será, cómo no, pararle los pies… ¡una vez más!

Modos de juego de Ratchet & Clank: una dimensión aparte

Los Ratchet & Clank anteriores nunca brillaron especialmente por sus gráficos, pero si algo puede destacarse de la nueva obra de Insomniac Games es de saber explotar los grandes entornos, las sombras, las texturas, el modelado y los pequeños detalles.

Y lo más importante es que, tras disfrutar de esta obra, la sensación es que la PS5 tiene todavía mucho que decir: si en un cartoon con tan pocas expectativas en este apartado ha funcionado tan bien, imagínate en juegos que prometen una bomba visual.

El título incorpora tres modos de juego diferentes:

  • Fidelidad, que está capado en los 30 FPS de media aunque la resolución es de 2160p y tiene todas las opciones de gráficos activadas
  • Rendimiento, que sube los FPS a 60 pero desactiva la tecnología ray tracing y su resolución está limitado a los 1800p
  • Rendimiento TR, para los que quieran disfrutar de la obra en su máximo esplendor con todas las opciones gráficas, 60 FPS y una resolución de 1440p

Basta comparar los resultados de los 3 modos para valorar bien hasta qué punto la desarrolladora ha hecho un trabajo excelso, buscando satisfacer las necesidades de los diferentes perfiles de los jugadores: los que quieren gráficos al máximo, los que no soportan bajar con una tasa de frecuencia baja, los que buscan una media de rendimiento y gráficos…

Otro de los apartados que es imprescindible destacar son los tiempos de carga, uno de los avances principales de la PS5: solo tardamos 16 segundos entre que estamos en el lobby de la consola hasta que llegamos a nuestro personaje. Apenas se nota cada vez que cambiamos de mundo o avanzamos a una zona nueva, algo que se agradece bastante.

Los DualSense también se han adaptado para el juego: además de la vibración háptica y el sonido, los gatillos cambiarán en función del arma que estemos usando, algo que será muy habitual en los shooters que se lancen para la consola.

Ahondando en la historia de Ratchet y los lombax

Ratchet, en una imagen promocional de la remasterización de la primera entrega

https://bit.ly/35YAB24

La columna vertebral de Ratchet & Clank se ha mantenido prácticamente inalterable desde 2002. Desarrollo lineal, niveles repletos de secretos y puzles para conseguir coleccionables o mejores armas, una extensa variedad de armas y buils diferentes para cada una, una narrativa ligera repleta de humor y minijuegos.

Algunos de esos apartados se han ampliado: ahora los niveles son mucho más grandes, por lo que ofrecen más oportunidades de ser explorados, y el armamento es mucho más complejo que seleccionar un arma, ya que podremos recoger  fragmentos para construir una armadura que nos aporte una habilidad especial. Los cambios de dimensión añaden frenetismo y delirio al gameplay, aunque no se repiten tanto para hablar de un continuum en toda la aventura.

Los ingredientes de Ratchet & Clank: una dimensión aparte son idénticos, con la única excepción de la historia, que aquí es mucho más completa y tierna. Con la excusa de los viajes tridimensionales, Ratchet conoce a Rivet, otra lombax que le despierta la necesidad de conocer a otras personas de su raza. Habrá momentos donde esa chispa de humor deje paso a la ternura y emotividad de la relación entre nuestros protagonistas.

En definitiva, sin ser un blockbuster de los que marcan época, la última entrega de Ratchet y Clank ponen la base para un futuro prometedor de PS5. Los seguidores de la franquicia encontrarán en él una obra excepcional, mientras que los jugadores más estándar disfrutarán de una obra jocosa y entretenida.

Borja Díez

Periodista especializado