4 Min de lectura | Capcom recupera una de sus sagas más fructíferas y lanza en Switch Monter Hunter Rise, una auténtica joya que podría ser el nuevo gran éxito de la consola.

Monster Hunter es una de las principales sagas de Capcom, incluso a pesar de que hasta que Monster Hunter World no aterrizara en Europa, su proyección era muy limitada fuera de Japón. Tras el éxito de su predecesor, Monster Hunter Rise debutaba en Nintendo Switch con la esperanza no solo de consolidar la buena imagen de la marca, sino de ampliar su comunidad de jugadores.

Una de las primeras diferencias que vemos respecto a la anterior entrega es la estética, que abandona esa amalgama occidental para volver a imponer la cultura japonesa sobre los escenarios. Y esto se percibe claramente en Kamura, una aldea que será nuestro centro de trabajo y en el que daremos nuestros primeros pasos como cazadores de unas criaturas que asolan el planeta.

En el momento en el que salimos de nuestro hogar, somos conscientes de la dificultad del camino que nos espera. A pesar de que la dificultad inicial se adapta a los novatos en la franquicia, el extenso y complejo gameplay nos jugará alguna que otra pasada. De hecho, pasarán horas y horas hasta que finalmente nos acostumbremos y, una vez llegado a ese punto, el embrollo lo encontraremos en los monstruos, que cada vez supondrán un obstáculo aún mayor.

El entrenamiento será arduo pero necesario para enfrentarnos al evento sobre el que pivota la narrativa: Frenesí, un acontecimiento que provocará que turbas de monstruos ataquen nuestra aldea.

Una apuesta superlativa para disfrutar en todos lados

Otro de los puntos a destacar de la entrega es la sensación de absoluta libertad. Ya no solo por el hecho de poder jugarlo en cualquier lugar con la Switch, sino porque, como ocurría con The Legend of Zelda: Breath of the Wild, cada rincón del mapa parece esconder algo que nos invita a descubrir. Abandonar los senderos que conectan los puntos principales acaba convirtiéndose en una rutina, ya sea para buscar recursos, enfrentarnos a nuevas criaturas o, simplemente, porque queremos acortar el camino.

Y como el progreso en la historia principal del juego avanza en función de nuestros deseos, la obra permite mejorar al máximo y acentuar las mecánicas de exploración, ya no solo alentando la curiosidad, sino obligando a los jugadores a buscar una criatura específica que suelta ese ansiado material que necesitamos para mejorar nuestra armadura.

La exploración adquiere una mayor importancia gracias a una total singularidad de cada zona del mapa, tanto visual como lúdicamente. Un ejemplo lo encontramos en las criaturas que pueblan cada lugar así como pequeños animales que podremos consumir en pos de mejorar algunas de nuestras características. Cada especie nos aportará una mejora concreta y algunas solo se consiguen a partir de un patrón de acciones concreto.

A la desaparición de los molestos tiempos de carga —es un mundo abierto por completo— se le une la inclusión de un nuevo artilugio que permitirá que los viajes sean más amenos: el cordóptero, que funciona como un enganche que no solo podrá usarse para escalar entornos (te sentirás como un miembro del Cuerpo de Exploración de Ataque a los Titanes), sino también como una herramienta tanto ofensiva como defensiva. Esto ha hecho que el título pueda jugar con una mayor verticalidad con una justificación coherente con la narrativa.

Si eres de ese tipo de jugadores que se abruma teniendo que recorrer largas distancias, no hay ningún problema: los nuevos camaradas Canyne nos servirán tanto de ayudantes en las peleas como de monturas para ir más rápidos, ahorrándonos gastar innecesariamente resistencia.

Por todo lo demás, Monster Hunter Rise es muy similar a otras entregas de la saga: la manera de farmear, el sistema de mejoras de armamento, el mercadeo y el mantenimiento y progreso de nuestro avatar es prácticamente idéntico. El juego sigue esa dinámica estandarizadora del anterior, pero ofrece todavía desafíos y nuevas opciones a los más veteranos.

Monster Hunter Rise y el modo multijugador

Una de las inclusiones más celebradas ha sido el multijugador: el título te ofrece crear salas con hasta 4 personas en las que podréis realizar misiones que variarán la dificultad en función del tamaño del grupo y del nivel. Excepto las misiones de aldea, podrás jugar con tus amigos al resto que te ofrece el juego, que por lo general suelen ser más complicadas y nos obligará a enfrentarnos con las criaturas más fuertes del mapa.

Las misiones de aldea son aquellas que se corresponden con la historia principal del juego junto con las de Frenesí, cuyas mecánicas difieren mucho de la anterior ya que no son de cacería, de expedición, ni de recolección, sino más bien es un Tower Defense en el que, en los muros de nuestra ciudad (más referencias a Ataque a los Titanes).

En estos nuevos desafíos tendremos que hacer frente a grupos de bestias que quieren invadir la aldea. Para ello, podremos contar con nuestro armamento y con la ayuda del entorno, en el que podremos colocar armas y trampas que nos echen una mano durante la batalla. También estará a nuestra disposición otra mecánica nueva: la doma de wyverns. Utilizando el cordóptero nos será posible capturar a estas criaturas y usarlas a nuestro favor.

Todo esto nos ayudará a fortalecernos de cara a nuestro objetivo principal: combatir a Magnamalo, el principal villano de la historia y el que condicionará nuestro progreso y el tiempo que invirtamos en el título.

Monster Hunter Rise se ha convertido, por méritos propios, en uno de estos videojuegos que definen a una consola. No será extraño que cuando pase el tiempo, esta entrega sea una de las mejor recordadas de Switch, incluso a pesar de que se espera su llegada a PC en 2022.

Periodista especializado
Colaborador de MAPFRE