6 Min de lectura | Fernando Piquer es una de las figuras más conocidas dentro de los esports por ser el creador de Movistar Riders y por tener una larga trayectoria dentro del mundo de los videojuegos. Sin embargo, descubrimos sus otras pasiones que son también las que le definen: la familia, la música y estar muy cerca de la gente.

Si se va por los pasillos del mundo de los esports preguntando por Fernando Piquer no es muy difícil encontrar a varias personas dispuestas a contar anécdotas o evocar un recuerdo mientras una media sonrisa aparece en medio del relato.

Más allá de ser el creador de Movistar Riders, Fernando es una de esas personas polifacéticas que pone tanto de sí en todo lo que hacen que al final, cuando hay que definirle, todo el mundo coincide: es un gran apasionado.

Y tú, ¿te defines como una persona muy apasionada?

Sí, seguramente. Intento que las cosas que hago sean fruto de algo que me motive o que me mueva a hacerlas. De hecho, yo creo que un poco lo que me ha llevado donde estoy hoy en día es precisamente intentar huir de las cosas más convencionales, de tener un trabajo “normal”.

En definitiva, es intentar hacer las cosas que me motivan o que me mueven interiormente, y hacer de eso mi vida.

¿Cuál es tu top 3 de pasiones?

Bueno, dos son las de toda la vida: los videojuegos y la música, que son dos cosas que siempre me han movido mucho.

Y la tercera la tengo hace relativamente poco que es mi chica, y por extensión mi familia ahora. Y ese es mi top 3 de cosas que me apasionan, aunque no necesariamente en ese orden….

La pasión por su familia la ha visto incrementarse con la llegada –hace unos pocos años- de una niña que le ha cambiado la vida “un poco por el reto de intentar ser buen padre”, a la que le pone Pocoyó “porque era inevitable, pero a la vez es de esas cosas de las que te sientes orgulloso de que alguien tan cercano a ti está disfrutándolo”.

Además, esta nueva faceta le ha obligado a compaginar mejor su vida laboral y personal: “Siempre he trabajado en startups que han sido una locura de horarios, pero es verdad que ahora te obligas a ordenarte un poco más. Pero entre mi chica y yo intentamos hacer puzles para coordinarnos. Es verdad que a veces los horarios de las competiciones, y sobre todo cuando juega mi equipo, me hacen estar un poco más pegado al ordenador a ciertas horas en las que debería estar tranquilamente en casa, pero al final logras organizarte de alguna manera.”

Su otro pilar fundamental y que le ha acompañado desde siempre es la música. Fernando aprendió a tocar la guitarra siendo un adolescente, aunque luego se pasase al bajo eléctrico.

Fernando Piquer sobre un escenario con su grupo de música

 

Desde hace 5 años forma parte de Boviván, una banda de pop rock de Getafe que le ha llevado a viajar por todo el país y a subirse sobre los escenarios. “La música es algo que mí siempre me ha gustado. Tanto como consumidor, como aprender a tocarla y aprender a realmente hacer música. Y como todo lo que me mueve es un poco a través de la pasión, yo a la música la he colocado un poco como la actividad de tiempo libre en la que es algo en lo que realmente puedo estar todo el rato aprendiendo (recibo clases de un profesor maravilloso que tengo, estoy con el grupo, luego en casa estudio…) y le voy dedicando el tiempo que puedo.

Para mí es un hobby que es muy enriquecedor que te ayuda un poco a construirte, que tiene momentos de impulsar la creatividad, es bueno para evitar enfermedades futuras como el Alzheimer y es un arte en el que puedes estar toda la vida formándote. Y para mí, eso es fascinante. Y tiene un punto que me separa de la parte más laboral, más profesional, y realmente me ayuda.”

Guitarra y bajo eléctrico… ¿Siempre fuiste un tío del rock?

A mí, siempre me ha gustado el rock. Toda mi influencia ha sido el rock and roll, el soul, de todo un poco de “música con guitarras eléctricas”. Pero en realidad escucho de todo. Por ejemplo, tengo como costumbre ponerme el Top 50 de Spotify, para ver qué música se hace ahora.

Tengo un poco esa curiosidad de ver qué se hace, qué se escucha y todo eso. Pero en el grupo en el que estoy hacemos rock o pop rock. O con mi profe practico mucho jazz que, aunque me llegó tarde, y sobre todo como bajista, me llega mucho.

Pero lo que me mola es básicamente el rock y todo lo que sea derivado del rock, el soul, la Motown, ese tipo de cosas…

Y de todas esas influencias, ¿cuáles serían los 3 discos que más te han marcado?

Los tres discos que me vienen a la cabeza, y voy a ser injusto porque seguro que me dejo a más de uno fuera, son 3 directos. O sea, que al final es la música en directo grabada que más me gusta.

Uno es de ellos es por el cual me animé a tocar la guitarra y luego el bajo, es el Made in Japan de Deep Purple, que es el clásico de toda la vida.

Luego otro que también me motivaba a aprender música o a intentar ser músico porque me parece un disco maravilloso es el Alchemy de Dire Straits, muy ochentero y tal, pero que tiene su punto.

Y después, hay un disco de Eric Clapton en directo que se llama One more car, one more rider, y ese es un disco que aún me lo pongo una vez cada dos meses porque es una maravilla.

Luego habrá más… pero bueno por impacto vital, esos tres.

El mundo de Fernando Piquer es el del entretenimiento. Desde aquel renombrado paso por el nacimiento de Pocoyó hasta llegar a Movistar Riders, fue entremezclando en su mundo su otra pasión, los videojuegos, aunque confiesa: “me hubiera gustado dedicarme a ser músico profesional pero nunca le he dedicado tanto como a los videojuegos, y además me hubiera equivocado de sector”.

¿Encuentras alguna sinergia entre la música y tu profesión?

Sí, encuentro muchas. Tiene que ver mucho con la vida profesional: hay un gran componente de creatividad en lo que es ser músico en sí mismo y también en mi modo profesional, en el que estás como creando todo el tiempo cosas, porque en todas las empresas en las que he estado hemos creado o nos hemos inventado cosas que no existían.

Por ejemplo, cuando empezamos, no había cosas o no tenían esa dimensión, de lo que luego montamos con Riders.

O la compañía de videojuegos que teníamos antes, en la que hacíamos videojuegos gratis cuando realmente había muy poco sobre esto. Entonces, es como que estás creando una canción nueva.

Y luego otra cosa que la música me enseña mucho es que para ser bueno tienes que ser paciente y constante. Y a nivel laboral también pasa eso porque realmente para ser bueno en algo, no puedes hacerlo en 3 días, tienes que dedicarle mucho tiempo y no tirar la toalla.

Los discos de directo, los conciertos de su banda, los festivales a los que nunca falta, su amor por el Atleti, el modo en que se ha conceptualizado el MEC… Evidentemente el contacto con la gente, el sentir la pasión de cerca de todo lo que hace, es una marca en su personalidad que lo lleva a ser tan apreciado por todos los que le rodean:

Yo me considero un ser muy social. Mi madre siempre decía dos cosas de mí que me definen: una es que tengo muchos pájaros en la cabeza, que me lo decía para meterse conmigo pero que en realidad es como soy, siempre estoy montando cosas porque tengo muchos pájaros en la cabeza. Y la segunda es que yo me encontraba con cualquier persona por la calle y me ponía hablar. Y yo soy alguien también muy de bar. De barra de bar. Y lo del MEC también tiene esa cosa social, que vaya, no lo había pensado, pero quizás hay más de mi personalidad allí metido de lo que había pensado…”.