4 Min de lectura | En Disco Elysium viviremos las aventuras de un policía que encarna todos los males de la corrupción: elige con tus acciones cuál será su desenlace.

A todos nos gusta tomar decisiones en los videojuegos. Nos hace sentir libres, casi los guionistas de la propia historia… y todo, sin tener en cuenta que, por lo general, estas están secuenciadas para reducir su peso en la narrativa final. Es justo lo contrario de lo que ocurre en Disco Elysium: desde el primer momento, el RPG nos obliga a elegir entre diferentes caminos cuya consecuencia notaremos con total seguridad: sea al instante, más adelante o incluso cuando ya nos hayamos olvidado de ella.

Cada movimiento, acto, frase o pensamiento tiene su eco en la acción próxima. Como en la vida misma, en Disco Elysium hemos de ser consecuentes con nuestros actos. Porque, tarde o temprano, nos llegará la respuesta a lo que hagamos.

En el videojuego nos ponemos en la piel de un detective de policía con un pasado oscuro que le ha condenado a una vida de excesos. Hemos de resolver un caso de asesinato justo después de sufrir una sobredosis de drogas y alcohol que le han provocado amnesia. Serán nuestras acciones las que dictaminen si está a tiempo de compensar sus males pasados o si es demasiado tarde para ello y seguiremos disfrutando hasta el último segundo de nuestra lujuriosa vida.

Todo sucede en la ficticia Revanchol, una ciudad que vivió una revolución comunista que fue rápidamente aplastada por una asociación de países capitalistas que ha provocado un aumento de pobreza y crimen en las calles de la urbe.

Gameplay

En pantalla, el jugador lanza los datos para dictaminar el resultado de la acción que ha elegido en Disco Elysium

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El título es completo y complejo no solo en la construcción de la narrativa, sino también en el personaje. Antes de empezar la partida hemos de distribuir una serie de puntos en cuatro apartados de la personalidad del protagonista: habilidad física, habilidad motora, intelecto y psique. Cada punto que elijamos para estos aspectos moldeará nuestra personalidad, potenciando rasgos que puede ser útil para determinadas acciones y malo para otras.

Pero esto no es lo único que contribuye a definir nuestra personalidad: las conversaciones con el entorno y nuestra posición en según qué dilemas dirán mucho del comportamiento del personaje. El grado de profundidad de estos rasgos puede ir desde sus inquietudes políticas, culturales y profesionales hasta complejos rasgos personales como ser demasiado autoexigente, tener complejos o no saber relacionarnos con nuestro entorno. En definitiva, el abanico de posibilidades a la hora de confeccionar nuestro avatar es gigantesco.

Cuando poco a poco vayamos definiendo nuestra personalidad obtendremos una serie de habilidades que reforzarán esta y que pueden otorgarnos beneficios o jugar en nuestra contra.

El título está centrado en las mecánicas de diálogo y exploración, sin tener un desarrollo lineal que quizá habría acusado bastante. Aunque puede sonar monótono, la variedad de situaciones a las que hemos de hacer frente, mantienen siempre viva la llama. Nuestro objetivo es contactar con el mayor número de personas para que nos ayuden a resolver el crimen, y son muchos los caminos que podemos recorrer para ello. Y todo, mientras tratamos de solucionar nuestros problemas de amnesia.

Como buen hijo de los juegos de mesa de rol, el Disco Elysium tendremos que tirar muy a menudo los dados, decidiendo el desenlace de la situación en la que estamos comprometidos en ese momento.

Personajes y trama

Cuando decimos que cada acto tiene su eco en el personaje o en la historia no exageramos: a través de nuestras conversaciones con nuestro entorno definiremos nuestra forma de ser. Y es esta la que afectará, a su vez, a la forma en la que resolvamos los conflictos: un personaje empático lo tendrá muy fácil para entablar conversaciones con su entorno mientras que uno más gruñón podrá salir de situaciones violentas con mayor porcentaje de éxito.

En realidad, el título funciona como un espejo refleja lo más profundo de nuestro ser. Iremos construyendo poco a poco nuestra idiosincrasia en función del camino que tomemos y las herramientas que utilicemos. Y sea cual sea nuestra decisión, Disco Elysium nunca la juzgará como peor o mejor. De hecho, no hay una forma más rápida o efectiva de resolver el caso, ya que cada bifurcación que tomemos tendrá sus elementos positivos o negativos.

Estamos ante un título muy original que presume de lo mejor de los juegos de rol. Sus gráficos no son exquisitos, la jugabilidad no es excesivamente divertida y sus movimientos son algo toscos, pero su narrativa y su profundidad son inigualables.

Y para colmo, es un videojuego muy rejugable: si no termina de convencernos la forma en la que hemos llegado a la meta siempre tendremos la opción de volver a empezar: es posible que incluso vivamos situaciones nuevas que antes no hayamos visto.

Disco Elysium nos genera la ilusión de que nosotros somos el propio director del juego: “estas son las herramientas que hay y tú decides cómo utilizarlas”, parece decirnos desde el principio. Tú eliges: el camino de la redención o continuar con nuestro destino.

 

Periodista especializado

Colaborador de MAPFRE