Feb12

En la Berlinale hay sed de ‘Metropolis’

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Está en marcha desde ayer la 60ª edición de la Berlinale. Una cita especial, que homenajeará a un festival ya sexuagenario, inaugurado con el filme chino ‘Tuan Yuan’ de Wang Quan’an. Será un certamen, como dijimos en Generación Young, que contará con una pléyade de estrellas para su onomástica. Hoy se estrena ‘El mal ajeno’, el primero de los dos largos españoles en el evento (su rueda de prensa se emite aquí en directo a las 16.30). Pero el plato fuerte se sirve hoy en la puerta de Brandenburgo: la reedición de ‘Metropolis’, el clásico de Fritz Lang con 25 minutos adicionales de metraje…

Un clásico sobre la lucha de clases a comienzos de siglo XX

Un clásico sobre la lucha de clases a comienzos de siglo XX

Será fuera de competición, en el teatro Berliner Friedrichstadtpalast y proyectada en una gran pantalla en la Puerta de Brandenburgo. Una opción para valientes, puesto que el frío que atenaza Berlín estos días es asustante. De todas las películas que se proyecten hasta el 21 de febrero, la mayor expectación recala en este clásico del cine expresionista alemán dirigido y escrito por Lang en 1927. Un esfuerzo familiar, hay que recordar, porque ‘Metropolis’ está inspirada en un relato pergeñado por su esposa Thea von Harbou. Ningún otro filme alemán ha inspirado tanto la historia del cine como éste”, afirmó Dieter Kosslick, el director de la Berlinale, al anunciar el pase de esta noche, a las 20.15h, acompañado musicalmente por la Orquesta Sinfónica de Berlín.

¿Y de qué va Metropolis? ¿Por qué estarías interesado en revisitar una obra muda del año 27? Pues hay motivos. Primero, por cuestiones históricas, para comprender cómo se recupera una sociedad de las heridas de la Primera Guerra Mundial; cómo el desarrollo de la industria pesada propició una sociedad dividida entre mano de obra y capital, dando lugar a la polarización comunismo/capitalismo que marcó el siglo XX; cómo de las entrañas de una sociedad secularizada como Alemania surgieron borbotones espirituales que, irremediablemente, marcan el relato de Lang (‘Los sueños de grandeza de un hombre se convirtieron en la maldición de un pueblo’, cuenta la escena de Babel, con clara referencia al imperialismo germano de la época.

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Y segundo, por cuestiones cinematográficas. El espectador que se enfrenta a ‘Metropolis’ por vez primera, no puede evitar preguntarse ‘¿¡cómo es posible que se creara esta película a principios de siglo XX?!’. Porque se trata de una película futurista logradísima, situada en el año 2026, que no tiene nada que envidiar a otros clásicos posteriores de ciencia ficción como ‘Blade Runner’. Lang consigue el mismo sórdido aspecto urbano, confrontando el mundo exterior de las clases favorecidas y pensantes sembrado de rascacielos, frente a la vida subterránea y perra, habitada por la clase obrera hasta que un robot les engaña para iniciar la revolución. Y tercero, por motivos religiosos, con un cristianismo reflejado en la llegada del redentor Freder (Gustav Fröhlich) -un hijo de ricachón venido en defensor el proletariado- y la figura de María (Brigitte Helm) como personificación del bien.

La nueva versión de ‘Metrópolis’ que hoy se estrena en Berlín contiene los 25 minutos que se descubrieron el año pasado en Argentina, escondidos entre el polvo del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken. Es una cinta sin cortes, donde tres personajes secundarios -escenas que la Paramount eliminó para poder distribuir un producto que no superase las dos horas de duración- adquieren relevancia para explicar el personaje de Freder. El redentor. El que aglutina a la masa bajo el lema “El mediador entre el cerebro y la mano… ha de ser el corazón“. Mítico.

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