May29

Dennis Hopper siempre fue por libre…

Publicado por

En la Rolling Stone lo llegaron a denominar “uno de los drogadictos más famosos de Hollywood” lo que, posiblemente, explicase las razones que dejaron a Dennis Hopper siempre en un segundo escalón en la escalera del estrellato. El actor, nacido en Dodge City, estado de Kansas, profunda América que adora a los modélicos padres de familia y aparta a las mentes libres, falleció anoche en un barrio de Los Ángeles. Un cáncer de próstata le tumbó a los 74 años. ¿Llegó la industria a cerrar su herida con Hopper?

Lo que tuvo de excesivo, lo tuvo de actorazo

Lo que tuvo de excesivo, lo tuvo de actorazo

Al menos lo intentaron hace un par de meses. El pasado 26 de marzo, ni más ni menos que 45 años después de que Hopper debutara ante las cámaras en ‘Rebelde sin Causa’ (1955) junto a James Dean, Hollywood, consciente de que se les escapaba un ángel, decidió enmendar su menosprecio. Le puso una estrella en el Walk of Fame de Sunset Boulevard. Quizás un poco tarde, teniendo en cuenta que entre las 2.000 estrellas del paseo reposaban ya Kiefer Sutherland o Forest Whitaker quienes, sinceramente, no le llegan (ni llegarán) a Dennis Hopper a la suela del zapato.

A veces se pasa, pero él es el primero en admitirlo“. Fue una de sus frases más recordadas. La pronunciaba su personaje en la coppoliana ‘Apocalypse Now’; un foto-periodista que atestigua el horror creado en la selva alrededor del Coronel Kurtz. Una frase que a Hopper le acompañó a lo largo de su vida como si fuera suya. De hecho, fue condenado hace 10 años a pagar medio millón de dólares al actor Rip Torn por ponerle un cuchillo en el cuello durante una discusión en el rodaje de ‘Easy Rider (1969). Torn, recordemos, fue sustituído en aquella cinta por Jack Nicholson.

Imagen de previsualización de YouTube

El inciente con Torn en ‘Easy Rider’ muestra su estilo compulsivo. Tras el escaparate para su carrera que supuso esta cinta que él mismo dirigió -una incorrectísima obra de moteros y contracultura que le emparentó en la carretera junto a Peter Fonda-, se compró un pueblecito donde vivió buena parte de la década de los 70, ajeno al ruido de la fama. Se casó cinco veces -de una de sus esposas se divorció a las dos semanas de la ceremonia- y ultimaba el divorcio de la última Victoria Duffy en los días previos a su muerte.

Siempre excesivo, Hopper no gozó de la paciencia de la industria. Mucho menos cuando se supieron que era capaz de esnifarse tres gramos de cocaína diarios, aparte de una treintena de cervezas intercaladas con porros de marihuana. Tras aparecer en ‘La última película’ (Peter Bogdanovich, 1971), dejó pasar en blanco gran parte de los años 70. Pero David Lynch lo rescató en 1986 para la trastornada cinta ‘Terciopelo azul’. Su interpretación del maníaco Frank Booth fue grandiosa. Y su escena de alcoba con Isabella Rossellini, inolvidable.

Imagen de previsualización de YouTube

Últimamente se dedicaba más a la fotografía y a su pasión por el arte plástico. El cine había quedado en un segundo plano. Su última película fue ‘Elegy’, junto a Ben Kingsley y la española Penélope Cruz. Después le llegó la enfermedad. Y poco después la muerte.

Hollywood rindió cuentas con Hopper gracias a la estrella en el paseo de la Fama de Los Ángeles. Tarde, quizás. Por culpa del propio Hopper, tal vez. Ayer, sus compañeros de profesión hablaron mucho más en Twitter de la muerte de Gary Coleman (el pequeño ‘Arnold’) que hoy de la suya. Todo un indicativo de que Hopper siempre fue por libre…

Google BookmarksFacebookTwitterLinkedInYahoo BookmarksRedditDiggEmailWhatsApp

Si quieres comentar el post o recibir asesoramiento de MAPFRE pincha sobre la casilla correspondiente.

Deja un comentario

Todos los campos son obligatorios

Conectar con Facebook

Desde este canal nos comprometemos a no publicar nada de su nombre