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La rentabilidad de los derechos del mundial

Más de cuatro millones de espectadores en la tarde, entre seis y siete en el prime time, son los datos de un mundial de fútbol que, tras la prematura eliminación de la selección española, aparecía como el gran fiasco económico […]

Más de cuatro millones de espectadores en la tarde, entre seis y siete en el prime time, son los datos de un mundial de fútbol que, tras la prematura eliminación de la selección española, aparecía como el gran fiasco económico del año en materia de derechos televisivos. Que los derechos deportivos de alta competición con participación española son caros no es un secreto, que la puja por los mismos por parte de distintos grupos mediáticos hace subir notablemente el precio es una obviedad y que la audiencia es tanto mayor cuanto más lejos llega la representación nacional, un motivo que justifica ponerle velitas a todos los santos si eres la «agraciada» con los derechos.
Por todos estos motivos, cuando en las primeras jornadas del mundial la selección de fútbol se deshacía, todos imaginamos el ataque de ansiedad en los despachos de Mediaset y la inevitable sensación de que habían tirado el dinero.
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¡Error! El momento dulce vivido por el fútbol español en los últimos seis años ha cambiado la manera en que vemos las cosas y los negocios y nos ha llevado a pensar que el interés de la audiencia por el Mundial era derivado del éxito de nuestros jugadores. Nada más lejos de la realidad. Durante años esta ha sido una de las competiciones más golosas para las cadenas, una de las que da mejor audiencia y una perseguida por todos por sus casi garantizados buenos resultados.
Incluso en años en los que los partidos se han jugado en un país cuyo huso horario era casi incompatible con la audiencia masiva, los resultados han sido buenos y las cadenas han buscado hacerse con los derechos, independientemente del desempeño de "la roja", acostumbrada a no pasar de cuartos. Este año España no ha pasado de la fase inicial del mundial, pero las audiencias siguen siendo excelentes y, lo que es aún mejor para los resultados, la cantidad de partidos que han terminado empatados y han extendido su duración por la prórroga y posteriores penaltis está siendo más frecuente de lo habitual y en Mediaset se frotan las manos. No llegarán a los once millones de audiencia logrados por partidos de fases finales protagonizados por los nuestros, pero tampoco parece que esté siendo un gran descalabro.

Otra cosa es que la compra de derechos del mundial sea rentable, y no me refiero a la de este año, sino de forma genérica. Los derechos deportivos están muy inflados como consecuencia de la alta competencia entre cadenas, que se han hecho mucho daño pujando ferozmente por ellos, hasta el punto de hacer prácticamente imposible su rentabilidad.
¿Por qué se sigue pujando entonces? Por el prestigio que da ser la cadena del mundial, por la demostración de poderío que supone y porque es una buena forma de enganchar a los anunciantes con compromisos de larga duración. No es una inversión durante la competición, sino una a más largo plazo.
Fotos| Marca, Canarias 7

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