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Carolina Herrera deja la dirección creativa de su marca

Carolina Herrera se retira de la dirección creativa y pasa a ser embajadora de la firma. Su lugar lo ocupará Wes Gordon, un joven diseñador norteamericano que ha trabajado varios años junto a ella. Carolina Herrera no se retira. Su […]

Carolina Herrera se retira de la dirección creativa y pasa a ser embajadora de la firma. Su lugar lo ocupará Wes Gordon, un joven diseñador norteamericano que ha trabajado varios años junto a ella.

Carolina Herrera no se retira. Su espíritu emprendedor no concibe la vida al margen de la firma que creó hace casi cuarenta años y que se ha convertido en una de las más relevantes del panorama internacional. Sin embargo, a sus 79 años ha decidido rebajar el ritmo de trabajo y ha anunciado que deja la dirección creativa en manos de Wes Gordon (31 años). Este joven diseñador norteamericano graduado en la prestigiosa escuela Central Saint Martins de Londres ha estado trabajado en los últimos meses como asesor creativo de la marca, siendo el responsable del diseño y la dirección artística. Su primera colección como director creativo será «Resort 2019″.

Wes Gordon, nuevo director creativo de Carolina Herrera

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Ahora, Carolina Herrera, considerada como una de las mujeres más elegantes de la historia, ejercerá de embajadora global del imperio que ha creado. Además, su hija pequeña Carolina seguirá involucrada en el negocio familiar al frente de la división de perfumes.
Queen Carolina, como la apodan las ediciones de moda más prestigiosas del mundo, ha conseguido traspasar las barreras temporales en cada una de sus colecciones, convirtiéndolas en tendencia al margen de toda tendencia. Todo un logro. Sus famosas camisas blancas reinterpretadas una y otra vez, esas faldas de cinturas marcadas, sus vestidos femeninos y de sutil elegancia, los colores puros y los estampados discretos son las señas de identidad de una de las grandes de la alta costura. Siempre defendió la camisa blanca como uno de esos básicos que toda mujer debe tener en su armario, ya que acompaña tanto un look de día como uno de noche, ilumina la cara y estiliza.

Carolina Herrera, apasionada de la moda desde la infancia

Carolina nació en Caracas en 1939 en un ambiente aristócrata. Su padre Guillermo Pacanins era gobernador de la capital y su madre María Cristina Niño pertenecía a una de las familias más influyentes de la alta sociedad venezolana. Tuvo una infancia feliz junto a sus hermanos, gozando de todo tipo de lujos y comodidades. Pero también recibió una educación muy estricta que marcaría su forma de desenvolverse en el trabajo.
En su libro “Carolina Herrera” publicado en 2016 recordaba que ya desde pequeña se empapó del glamour y el buen gusto: “Nací en una familia donde todas se vestían bien, mi abuela y mi madre sobre todo, con un ojo acostumbrado a la calidad, a las terminaciones precisas y sobre todo la silueta”. Este gusto estético le hizo elegir un vestido de Lanvin para su primera aparición en sociedad. Por aquellos años comenzaba a sumergirse en el mundo de la moda gracias, en gran parte, a la influencia de su abuela, que la llevaba consigo a los desfiles más relevantes del momento. Incluso le llegó a presentar –cuando ella solo tenía 13 años- al diseñador Cristóbal Balenciaga.

Carolina Herrera de joven, en una foto en blanco y negro

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Con 18 años se casó con el que sería su primer marido y el padre de sus dos hijas mayores: Guillermo Behrens Tello. Pero la relación terminó con un divorcio escandaloso de por medio. Años más tarde encontraría al gran amor de su vida, el aristócrata y editor de la versión americana de Vanity Fair Reinaldo Herrera, con el que se casó y tuvo a sus dos hijas pequeñas.

Empresaria a los 40 años

La familia se mudó al Upper East Side en Nueva York y empezaron a frecuentar a la socialite más selecta e influyente de la ciudad. Acudían a las fiestas más cool y se codeaban con las personalidades más variopintas de la época, como Andy Warhol, Bianca Jagger, o Paloma Picasso. Pero la amistad que le cambiaría la vida fue la que mantuvo con la famosa editora de Harper’s Bazaar y Vogue Diana Vreeland, quien la animó a iniciar una carrera en la moda.
Carolina no lo dudó. A pesar de sobrepasar la cuarentena, y con cuatro hijas ya mayores, se lanzó a una nueva aventura en el universo de la moda. En una entrevista, la diseñadora recuerda: «Yo anhelaba diseñar géneros y se lo comenté a Diana Vreeland. Me miró y me dijo ‘eso es aburridísimo, prueba con una colección de vestidos”. Y así es como puso la primera piedra que formaría su imperio.

Jackie Kennedy Onassis, su gran embajadora

El Metropolitan Club de Nueva York fue el lugar elegido para presentar su primera colección. Para la crítica, su puesta en escena no era más que el capricho de una mujer aburguesada, pero el tiempo y el éxito acumulado en estos 37 años de historia se ha encargado de quitarles la razón.
Aquella primera presentación de 1981 fue el mejor escaparate para que las grandes mujeres de la época le hicieran sus encargos personales. Así, en 1986 obtuvo uno de sus grandes logros como diseñadora: Jacqueline Kennedy Onassis le pidió que confeccionara el vestido de boda de su hija Caroline, una de las herederas del clan más importante y enigmático de la historia norteamericana. Desde entonces, Carolina Herrera se convirtió en la diseñadora de cabecera de Jackie Kennedy, que lució sus vestidos durante doce años hasta su muerte en 1994.
Jacqueline fue, sin duda, su mejor embajadora. Pero no la única. El vestido nupcial de Caroline le abrió las puertas de la jet set americana, que a partir de entonces consideraron “Carolina Herrera” como una de las firmas más relevantes del país. El pequeño proyecto familiar crecía de forma espectacular y a escala mundial. Hoy, es un imperio con presencia en más de cien países. Además, se ha expandido con la creación de una línea nupcial, otra de ready to wear, otra de accesorios, y otra de fragancias femeninas que se desarrolla bajo la dirección de su hija Carolina.

Primer plano de Carolina Adriana Herrera y Carolina Herrera

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La diseñadora de las primeras damas y de la alfombra roja

Carolina Herrera puede presumir de ser la diseñadora fetiche de las mujeres que ocupan la Casa Blanca. Desde Jacqueline Kennedy a Michelle Obama, las primeras damas se han puesto en manos de la modista para encargarle su vestuario oficial. En Europa, ha vestido a miembros de la realeza y la política, de hecho es una de las diseñadoras preferidas de la reina Letizia.
Pero no solo las mujeres más influyentes del planeta han caído rendidas a sus pies. En otro plano, algo más frívolo, actrices y cantantes han querido sentir en primera persona el “efecto Carolina”. La firma se ha posicionado como una de las grandes apuestas para lucir vestidos elegantes e inolvidables en los grandes eventos de la factoría de Hollywood: Oprah Winfrey, Lady Gaga, Nicole Kidman, Renée Zellweger, Sofía Vergara, Lucy Liu o Amy Adams son sólo algunos nombres de la larga lista de clientas que han confiado en ella.

Sus vestidos más icónicos

Carolina Herrera ha buscado siempre que sus diseños sean clásicos atemporales. De hecho, se enorgullece de que los vestidos de su primera colección no han perdido un ápice de actualidad, y aún hoy podrían usarse. Algo que muy pocos maestros de la alta costura consiguen.
Su prenda fetiche, que ha sido una constante en todas sus colecciones, ha sido su icónica camisa blanca que solo ella ha sabido reinventar mil veces. La fascinación por esta prenda viene de su infancia, ya que era una de las que más utilizaba y le servía para cualquier momento. Solo había que adaptar los complementos a cada situación.
Sus creaciones son pragmáticas y sofisticadas. Fue ella la que en los años ochenta introdujo un nuevo concepto en el mundo de la moda: el prêt-à-porter refinado. El uso de prendas sofisticadas, refinadas y elegantes en la cotidianeidad de las mujeres, con cortes limpios, siluetas sin artificios, y colores vibrantes heredados de sus raíces latinoamericanas. Prendas aptas para usar en el día o en la noche. Y esta fórmula es la que ha encumbrado a Carolina Herrera al olimpo de los grandes diseñadores de la alta costura americana, junto a otros emprendedores de los setenta como Óscar de la Renta o Diane von Furstenberg.

Carolina Herrera con mono azul y cinturón rojo se pasea por su taller

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Tras una carrera de éxito, aquella mujer que en plena madurez de la vida decidió tomar las riendas de su futuro para que todas las mujeres del mundo estuvieran guapas y elegantes, ha decidido dejar el rol creativo en manos de un joven sucesor. Cambiará de faceta con la satisfacción del trabajo bien hecho. Ya lo explicó ella misma en otra ocasión: “Sólo así gozarás de la vida, sabiendo que la tienes sin poseerla, y dejándola correr sin retenerla”. Pues eso.

21 febrero, 2018|

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