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Exposición de Auschwitz en Madrid

La exposición de Auschwitz en Madrid es el primer destino de una muestra itinerante que recorrerá varios países. En ella, se exhiben centenares de objetos originales que revelan al mundo los horrores del Holocausto nazi.

La exposición de Auschwitz en Madrid es el primer destino de una muestra itinerante que recorrerá varios países. En ella, se exhiben centenares de objetos originales que revelan al mundo los horrores del Holocausto nazi.

La historia del Holocausto sigue sorprendiendo aún con el paso de los años. Cuesta creer que el ser humano albergue tanta maldad como la que ha quedado documentada en el mayor y más letal campo de concentración de la pequeña localidad polaca de Oświęcim, a donde acuden cada año más de dos millones de personas para ver los auténticos restos del campo.

Pero ahora, gracias a la exposición de Auschwitz en Madrid miles de personas pueden conocer la magnitud de los horrores que se derivaron de la Segunda Guerra Mundial sin necesidad de desplazarse a territorio polaco.

Se trata, pues, de la mayor exposición itinerante sobre Auschwitz, que –además de la capital española- recorrerá ciudades de todo el mundo durante los próximos siete años mostrando una colección de más de seiscientas piezas originales de incalculable valor histórico y humano, testigos directos de uno de los episodios más oscuros de la humanidad que se saldó con el asesinato de más de 6.000.000 de inocentes a manos de la Alemania nazi de Hitler.

La muestra, abierta desde el 1 de diciembre de 2017 en el Centro de Exposiciones Arte Canal  de Madrid, lleva vendidas más de 350.000 entradas, motivo más que suficiente para que los organizadores hayan decidido prorrogarla hasta el 7 de octubre de 2018.

Exposición de Auschwitz  en Madrid: ¿qué ver?

La exposición reúne más de seiscientas piezas de gran valor histórico y humano (muchas de ellas no se habían mostrado antes al público) en un espacio de 2.500 metros cuadrados.

Entre los objetos, podemos encontrar desde pequeños enseres personales de los prisioneros, hasta una mesa de operaciones donde se experimentó con ellos.

Brochas de afeitado pertenecientes a víctimas de Auschwitz

Antes de deportar a los judíos, ya se les había privado de sus negocios, sus hogares, sus ahorros, sus reliquias familiares y todo aquello que no cupiese en una maleta. Por eso, cuando llegaban a Auschwitz apenas conservaban unos pocos efectos personales que les eran arrebatados para, posteriormente, repartirlos entre la población de Alemania.

Sin embargo, el sector encargado de clasificar estos objetos siempre estaba a rebosar debido a la gran cantidad de personas que llegaban cada día.

Un par de gafas antiguas, procedente del campo de concentración Auschwitz

Al liberar el campo, se encontró solo una pequeña fracción de aquel botín, al que pertenecen parte de los enseres mostrados en la exposición: abrigos, calzado, útiles de cocina y otros utensilios domésticos, maletas, objetos religiosos…

Una lata de conservas junto a un abridor, procedente del campo de concentración

También hay otras piezas de gran magnitud, como un barracón original procedente de Auschwitz. Los prisioneros seleccionados como aptos para el trabajo forzado eran confinados durante la noche en estos espacios concebidos para hacinar el mayor número de personas en el menor espacio posible.

Pero quizá el objeto más impresionante (aunque no el más estremecedor) sea un vagón que se expone en la entrada y que se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial para trasladar soldados, prisioneros de guerra y judíos deportados hasta los guetos y campos de exterminio.

    Para poner en marcha su plan, los nazis buscaron la forma de crear un método de exterminio masivo que les permitiera aniquilar el mayor número de judíos en un tiempo récord, y por supuesto, a bajo coste. El gas Zyklon B, un pesticida barato que se transportaba muy fácilmente, fue su mayor aliado para conseguir tan macabro objetivo. En la exposición, pueden verse las latas de este veneno, así como varias puertas de las cámaras de gas y de los crematorios.

    El recorrido de la exposición transcurre a lo largo de diversos postes de hormigón originales de cuatro metros de altura y fragmentos de alambre de espino que conformaban la estructura electrificada de alta tensión que impedía que los prisioneros pudieran escapar de allí. Si esto no funcionaba, los francotiradores de la SS no dudaban en disparar cuando alguien se acercaba a la alambrada.

    Además, se incluye documentación y material audiovisual inédito, así como otros objetos que ayudan a entender cómo se fraguó la barbarie, tales como libros infantiles donde se presentaba a los judíos como pedófilos o juegos de mesa antisemitas, como el Juden Raus, que se comercializaba como un juego “para toda la familia, extraordinariamente divertido y muy actual”, y cuyo objetivo era expulsar a los judíos de las murallas de la ciudad.

    A todo esto hay que añadir una serie de charlas y conferencias que conforman un programa cultural paralelo en el que expertos de diferentes ámbitos y supervivientes de los campos ayudan al visitante a conocer el Holocausto desde diferentes puntos de vista.

    La exposición de Auschwitz  en Madrid recorrerá trece ciudades del mundo

    La muestra sobre el mayor campo de exterminio nazi se ha convertido en una de las exposiciones más concurridas de la temporada en la capital española. Los datos hablan por sí solos: cada día, la media de visitantes ha superado los 1.750, llegando a los 2.600 en fines de semana y festivos. Madrid es la única ciudad española que acoge la muestra. Cuando finalice, iniciará una gira mundial que recorrerá trece ciudades (seis en  Europa y siete en Norteamérica) durante los próximos siete años.

    Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos.  ha sido creada por Musealia, en colaboración con el Museo Estatal de Auschwitz Birkenau (custodio y gestor de los restos del antiguo campo nazi alemán de concentración y exterminio, hoy patrimonio de la UNESCO), dueño de gran parte de los objetos que se exhiben. El resto de piezas proceden de otras veinte entidades internacionales y coleccionistas privados, que las han cedido para la exposición.

    Si estás pensando desplazarte a Madrid en los próximos meses y aprovechar la estancia para visitar la exposición de Auschwitz, no olvides contratar tu seguro de Viaje MAPFRE y así desconectar ante cualquier imprevisto que pueda surgir.

    *Fuente fotos: http://auschwitz.net/

     

     

    15 agosto, 2018|

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