Jul5

Cómo apostar en el casino (y sobrevivir)

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Sabemos que los casinos son sitios donde se puede ganar (y perder) mucho dinero, así que una gran mayoría no se atreve. Pero lo cierto es que, con criterio, puede ser muy divertido.

fichas de póker

Muchos jugadores llegan al casino nerviosos. Es normal: son sitios grandes, barrocos, llenos de luces y estímulos. Hay todo tipo de personas y todas están allí por la emoción de la victoria, por la adrenalina del riesgo. Son lugares donde se puede ganar (y perder) mucho dinero. Y eso intimida. Especialmente si se es inexperto.

Los más cínicos dicen que el dinero de los que entran en el casino es de los dueños en cuanto se cruza la puerta. Simplemente lo están sujetando los jugadores. Esto no es tan extremo, pero sí que hay que comprender que todos los juegos de un casino las posibilidades de perder son altas.

Se puede ganar y volver jovial a casa, con la billetera un poco más llena. Pero si nos enganchamos a la dopamina que se libera en nuestro cerebro cuando ganamos, a la adrenalina que bombea en nuestras venas mientras vemos la ruleta girar con una apuesta grande en la mesa, si volvemos con frecuencia buscando ese subidón, lo más probable es que la casa se quede con nuestro dinero. Si no, no serían negocios lucrativos.

Esa es una de las primeras reglas a entender, cuando vamos a apostar en el casino: La casa siempre gana. Es cierto que hay juegos cuyo margen de ganancias es menor, como el póker o el blackjack; pero si tomamos como ejemplo las máquinas virtuales o las tragaperras (los juegos más frecuentes y populares de los casinos), está demostrado que suelen tener un índice de ganancias para el casino, a largo plazo, del 90% de la inversión.

Por norma general, cuanto más simple sea un juego, mayor será el margen de la casa. Hay juegos en los que esto se minimiza, como el póker, en el que se juega contra otros jugadores (pero la casa se lleva una porción de cada bote jugado); o el blackjack que, si se sigue una estrategia, se puede reducir la ventaja a un 0,5%.

Es interesante que encuentres un juego que te parezca divertido y con el que estés cómodo con la ventaja de la casa. E intenta deducir una estrategia (o lee alguna antes de ir) que seguir mientras juegues. Hay muchos juegos para elegir y muchas personas han pasado años intentando descubrir cómo ganar siempre.

Una de las mayores equivocaciones que tienen los jugadores novatos de blackjack es pensar que tienen que llegar lo más cerca del 21 posible. Esto no es cierto: el objetivo del juego es ganarle al crupier. Éste juega con reglas fijas (si tiene un número determinado, deberá plantarse o robar otra carta), pero si superas 21, pierdes, aunque el repartidor también lo supere. Por ello, es interesante no pedir otra carta si la carta visible del crupier es débil (especialmente un 4, 5 o 6); así, se puede jugar con manos “duras”, como las que van de 12 a 16.

Habla el idioma

Así que, ya que estás ahí, aprende el lenguaje. Parte de lo que hace a los casinos tan atractivos son los jugadores que saben lo que hacen: piden cartas con gestos de la mano y no pestañean cuando pierden grandes sumas. Son expertos: observa, imita y aprende.

Otro buen consejo es que no te lleves más de lo que puedes permitirte perder. Es muy posible que tu primera visita al casino concluya en menos de media hora. Divide tu presupuesto para que puedas jugar un rato largo y aprender mientras tanto.

Ten cuidado con las decisiones pasionales. Es fácil, tras una buena racha, pensar que va a continuar y hacer una apuesta errónea. Muchos juegos están diseñados para que parezca que existe un patrón, pero recuerda que se trata de azar puro.

Así que, vigila tus impulsos. Cuando se pierde dinero de verdad es cuando se monta uno en la embriaguez de la victoria o la rabia de la derrota. Por ello, procura respirar hondo tras cada mano, tras cada vuelta de la ruleta, tras cada tirada de los dados. Pero, sobre todo, recuerda que estás ahí para divertirte y pasar el rato con tus amigos.

Para muchos, la primera vez que juegan en un casino es cuando visitan una ciudad famosa por ellos. Sin importar si estás en Macao, Las Vegas o Monte Carlo, vístete para la ocasión, siéntete como en una película y disfruta de la experiencia. Los riesgos en el casino están en el azar, pero no tienes que dejar que tu viaje también lo esté: con los Seguros de Viaje MAPFRE puede minimizar el riesgo de todos los factores que se escapan a tu control.

Y si después de unas horas has visto que tu capital se ha multiplicado, recuerda el consejo del crupier al nervioso neófito: “¡Huye mientras puedas y retírate ahora que estás a tiempo!”

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