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Pensión de viudedad

Prestación para cubrir la pérdida de ingresos por el fallecimiento del cónyuge, pareja de hecho o ex pareja, siempre que se cumplan los requisitos. Para acceder a ella, la cotización del fallecido debe ser como mínimo de 500 días cotizados dentro de un periodo ininterrumpido de cinco años inmediatamente anteriores a la defunción, o 15 años a lo largo de toda la vida laboral. Si al fallecido no está dado de alta cuando el óbito, necesitan acreditarse 15 años de cotización. En el caso de un pensionista, no se exige cotización. En los casos de muerte por accidente o enfermedad profesional, no se exige un periodo de años cotizado.

Si el viudo contrae matrimonio o tiene una pareja de hecho, no le reconocerán la pensión de viudedad. En caso de un divorcio o separadas legalmente sí tienen derecho a la prestación pero no siempre se concede, depende de si es acreedor de una paga compensatoria, aunque pueden denegarla incluso recibiéndola. Si la mujer acredita violencia de género en el momento de la separación, pueden cobrar pensión de viudedad incluso si no reciben la compensatoria.

Las parejas de hecho también tienen derecho a la pensión de viudedad aunque los requisitos se endurecen. Necesita estar dada de alta en el registro de parejas de hecho.

La pensión de viudedad se calcula aplicando un porcentaje del 52 % sobre la base reguladora. Puede llegar al 70 % si la pensión es la principal o única fuente de ingresos. La base reguladora se calcula dependiendo de la situación del fallecido (trabajador en activo o pensionista) y de la causa de la muerte.

Pensión no contributiva

Prestación económica que se reconoce a quienes no dispongan de recursos suficientes para vivir aunque no hayan cotizado lo suficiente o nunca, siempre que se cumplan unos requisitos. Existen dos clases, de invalidez y de jubilación. Los requisitos para acceder a ella:

-Residir en España al menos durante diez años, entre los 16 años de edad y la fecha de devengo de la pensión. Además, dos de ellos han de ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud.

-No tener derecho a una pensión contributiva.

-Carecer de ingresos suficientes. Se entiende por insuficientes una cantidad anual establecida por ley. Si la persona convive con familiares, la suma de todos los ingresos de varios miembros no puede superar cierta cantidad al año.

-En el caso de la pensión no contributiva de invalidez el grado de discapacidad debe ser igual o superior al 65 %.

-En la pensión no contributiva de jubilación deben haberse cumplido los 65 años o más.

La prestación se solicita en las oficinas de los Servicios Sociales de las comunidades autónomas, del Imserso o de la Seguridad Social.

Pensiones

prestaciones económicas que se retribuyen de forma periódica y con una duración vitalicia o hasta cumplir cierta edad. Se clasifican en dos: las contributivas y las no contributivas.

Las pensiones contributivas se conceden normalmente tras una cotización previa y si se cumplen determinados requisitos. Hay los siguientes tipos: incapacidad permanente, jubilación, viudedad, orfandad y a favor de familiares.

La pensión de incapacidad permanente se reconoce a aquellas personas que necesitan cubrir una pérdida de ingresos debido a un accidente o una enfermedad que reduce su capacidad de trabajar de forma previsiblemente definitiva. Existen varios grados de incapacidad:

Parcial: el trabajador disminuye su rendimiento pero sin impedirle realizar las tareas fundamentales de su profesión.

Total: inhabilita al trabajador para realizar sus funciones profesionales aunque sí puede dedicarse a otra profesión.

Absoluta: impide totalmente al trabajador realizar su profesión u oficio.

Gran Invalidez: trabajador afectado por incapacidad permanente que necesita la asistencia de otra persona para actos esenciales de la vida.

Las pensiones de jubilación cubren la pérdida de ingresos que se produce cuando el trabajador deja de trabajar o reduce su actividad al llegar a la edad establecida por ley (ordinaria o anticipada).

Las pensiones de viudedad, orfandad y en favor de familiares cubren la pérdida de ingresos derivada del fallecimiento del trabajador.

Las pensiones del Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) se reconocen a aquellas personas que no tengan derecho a pensión del actual sistema de la Seguridad Social siempre que cumplan los requisitos. Son vejez, invalidez y viudedad. Su cuantía depende de cuál de las tres sea, los años cotizados (por pensión de jubilación o incapacidad permanente), las cantidades aportadas y el grado de incapacidad (en caso de pensión por incapacidad permanente).