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Así es Kong: la isla calavera

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Entradilla: Hollywood ha decidido lanzar nuevas ediciones de emblemáticas sagas, con la intención de romper la taquilla con el entusiasmo nostálgico de los fans. Lo vimos con ‘Los Cazafantasmas’, con ‘Star Wars’, ‘Ghost in the Shell’ o ‘GI Joe’. Ahora, el turno le ha tocado a King Kong.

Kong: la isla calavera

King Kong es un monstruo del cine que se ha quedado en el imaginario colectivo desde su introducción en 1933. Ocho películas (y musicales y spin-offs) después, ha llegado la última versión a las pantallas, con una animación 3D impresionante y fórmulas de cine más modernas, aunque no deja de ser una película de acción ‘estándar’, con sus (pocos) aciertos y sus (muchos) fallos. Aun así, hay un montón de razones para que quieras disfrutar de su más reciente entrega: Isla Calavera.

La trama es bastante simple: la organización Monarch tiene un contrato con el gobierno de EEUU para identificar y clasificar monstruos en el mundo (de hecho, “los monstruos son reales” es una premisa repetida frecuentemente durante la película). Justo al final de la Guerra de Vietnam, consiguen imágenes satelitales de una isla que está envuelta por una tormenta perenne.

Después de asimilar un variopinto equipo (una fotoperiodista, un coronel del ejército británico retirado, un escuadrón de helicópteros del ejército estadounidense y un grupo de científicos), la expedición hacia la Isla Calavera se pone en marcha, sin saber muy bien qué se van a encontrar.

Kong es la segunda película de la franquicia de monstruos MonsterVerse, basada en los reboots de clásicos del género kaiju (películas de bestias enormes provenientes de Japón) como Godzilla, Mothra, Rodan o King Ghidorah. Estas criaturas provenían del conocido estudio Toho, del cual la productora norteamericana Legendary compró los derechos.

La primera película de esta saga fue el reboot de Godzilla, estrenado en 2014, que supondría la trigésima entrega del dinosaurio gigante en la gran pantalla. Godzilla no tuvo muy buenas críticas, pero el factor nostalgia ayudó a que quintuplicara los costes de producción (costó 160 millones y recaudó 529). El éxito de Godzilla inspiró la confianza de Warner (la distribuidora) para mantener vivo el MonsterVerse.

Sin embargo, Kong no ha corrido la misma suerte. A pesar de haber costado más que Godzilla (185 millones), de momento sólo ha recaudado 160. King Kong nunca fue tan popular como su contraparte escamada. Sin embargo, Warner ha confirmado que pretende estrenar las siguientes entregas de MonsterVerse: Godzilla: el rey de los monstruos (2019) y Godzilla vs. Kong (2020). De hecho, en la escena al final de los créditos aluden a estas secuelas, con el chirrido de Godzilla retumbando la sala.

Kong presenta las mismas fórmulas a las que estamos acostumbrados los espectadores en las películas de acción de Hollywood. Una trama apta para todos los públicos, con muchos efectos especiales y un desarrollo de personajes parco, por no decir inexistente.

 

De por sí el argumento es absurdo (¿qué podemos esperar de una película en la que existen bestias gigantes, no únicamente King Kong, en una isla?), pero a veces llega a serlo demasiado, como la presencia de la tribu indígena en medio del paisaje.

La explicación que dan para la existencia de Kong es una de las teorías favoritas (del calibre de los reptilianos o los Illuminati) de los creyentes en lo sobrenatural: la de la Tierra hueca. Según esta teoría, la Tierra esconde debajo de su superficie a monstruos gigantes (o habitantes), que habían sido los verdaderos gobernantes del planeta y están a la espera de su reconquista. Increíble o no, al menos intentan dar una explicación.

Pero la mayor falta de Kong son sus personajes, completamente planos. Por más que intenten convencernos de ello, el personaje de Samuel L. Jackson no tiene -según la crítica- la crueldad que podrían haber explotado de un general que no quiere irse de la guerra; el capitán que quiere reunirse con su hijo queda reducido a eso; la fotoperiodista hace muchísimas menos fotos de las que haría una profesional enfrentada a esas visiones y sirve más como objeto decorativo que tiene que ser rescatado, lo cual remite al arquetipo de damisela en apuros que por momentos se hace heroína, tal como la protagonista de Jurassic World y sus inolvidables zapatos de tacón rosa.

Según los medios especializados, casi todo el reparto de la película le falta credibilidad y, salvo en un momento de martirio, son bastante predecibles. Esto le resta frescura a Kong y da la sensación de ser otra película de acción más, de haberla visto ya.

Sin embargo, Kong tiene un par de puntos a su favor. A saber: la música, al estar ambientada en los años setenta tiene una banda sonora de rock clásico que encaja muy bien con la estética de Vietnam; y la animación 3D es la verdadera protagonista del film.

Y es que la animación por ordenador ha avanzado muchísimo desde la última entrega de King Kong (dirigida por Peter Jackson hace 12 años) y los efectos especiales permiten ver a Kong luchar contra otros monstruos gigantes en todo su esplendor y con lujo de detalles.

Además, Kong enarbola una tendencia del Hollywood moderno: hacer que los malos no sean tan malos y que incluso el primate enorme tenga un lado amable en su carácter. Que Kong se enamore de la rubia es un tema recurrente en la saga, pero no con la protección casi fraternal que presenta en su última entrega.

Los verdaderos ‘malos malísimos’ son unas criaturas reptilianas, parecidas a los dinosaurios, sin capacidad de razonamiento. Es sencillo hacer la analogía “mamífero-bueno; no mamífero-malo”. Y quizás ese sea el pecado de esta película (y de Hollywood, en general), que no se arriesga y prefiere ir a lo fácil en espera de un éxito en taquilla.

No se debería tomar a Kong por lo que no es. En definitiva, es otro blockbuster más, con luchas de monstruos gigantes y personajes que dejan que desear. La acción está bien, pero si gana un Óscar, será por animación. Sin embargo, se estrenarán más de 30 películas con ésta técnica este año, así que lo tiene difícil.

Si los efectos de animación no son lo que más te llama de las películas, quizás prefieras esperar para ver Kong en casa. Si ese es el caso, recuerda que con los Seguros de Hogar MAPFRE (URL), podrás incluir en tu póliza tu televisor. Así, por más que se peleen simios gigantes, y por muy especiales que sean los efectos, sabrás que tu pantalla estará a salvo.

 

Así es Kong: la isla calavera was last modified: abril 17th, 2017 by GeneraciónYoung

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