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Escenarios de película en Galicia

Galicia es una de esas tierras que conjuga todo lo necesario para convertirse en escenario de películas. Allí se han rodado filmes como ‘Mar adentro’, ‘La muerte y la doncella’ o ‘La piel que habito’.

Galicia es mágica y los cineastas lo saben. Por sus calles llenas de historia con sus suelos empedrados, sus montañas de un color verde intenso matizado por la niebla, sus costas y rías repletas de vegetación y esa luz especial que convierte en algo místico hasta lo más mundano. Aquí se conjugan diferentes paisajes que nunca defraudan, lo que ha convertido esta tierra en escenarios de películas en varias ocasiones. Todos recordamos el vuelo desde la ventana de Ramón Sampedro en Mar adentro o la ría de Vigo en Los lunes al sol, pero no son los únicos filmes que se han rodado en estos entornos.

Escenarios de películas en Galicia

Miss Leyda (1916) fue la primera película que se rodó en los escenarios naturales gallegos. Desde entonces, muchos son los cineastas que se han dejado seducir por los encantos de esta tierra para ambientar sus historias. Buen ejemplo de ello es Orgullo y Pasión (1975) con actores de la talla de Cary Grant, Frank Sinatra o Sophia Loren.

En 1994, Roman Polanski eligió Galicia para su película La muerte y la doncella, cuya historia transcurre en un país imaginario que nos recuerda mucho a Chile y que relata la vida de Paulina Escobar (Sigourney Weaver) violada y torturada durante la dictadura. El cineasta recorrió toda la costa norte y oeste del país en busca del escenario perfecto, aquel que pudiera identificarse con Chile, y por fin lo encontró en los acantilados que bordean el Faro de A Frouxeira, en el concello de Valdoviño, cerca de Ferrol.

Nuestros directores también han caído en las redes gallegas. Alejandro Amenábar reunió a un elenco de lujo para rodar Mar adentro (2004) en la zona.

La cinta, que se hizo con el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2004, narra el fatídico accidente con el que Ramón Sampedro se queda tetrapléjico. Para las escenas más relevantes, Amenábar eligió la espectacular ría de Muros y Noia y la playa das Furnas, un paraje tan bello que hace que los hechos no sea más que una ironía del destino. Además, la primera escena exterior está rodada en el puerto de Insuela-Palmeira (Ribeira-La Coruña), una construcción que data del siglo XVIII. También podemos ver la parroquia de Xuño, en Porto do Son, donde nace el protagonista; las aldeas de Abelendo y O Castelo, que conforman los exteriores de la casa; así como otros enclaves de la región.

Tampoco podemos olvidar otro cineasta indispensable en esta lista: Pedro Almodóvar, que ha elegido la tierra de las meigas en varias ocasiones, para La Mala Educación (2004); La piel que habito (2011), y Julieta (2016).

El silencio de Redes, en el municipio de coruñés de Ares, era el enclave perfecto para rodar alguna de las secuencias más inquietantes de Julieta. Con sus casas de estilo colonial procedentes de los indianos junto al mar parecía un decorado hecho a medida.

Para La piel que habito, una de las películas más significativas del director manchego, utilizó las casas de piedra, de planta medieval y gruesos arcos de la ciudad vieja de Santiago de Compostela.

El característico clima de la zona creaba un halo de misterio difícil de conseguir en otro lugar. Algunas de las escenas más evocadoras se rodaron en calles como la Rúa del Vilar, los soportales de Santiago y sobre todo en los jardines del pazo de Oca.

El director José Luis Cuerda también guarda un idilio singular con las tierras gallegas. Tras su primera grabación en la zona, quedó tan enamorado del lugar que regresó, no solo para rodar nuevas películas, sino también para comprarse una vivienda e incluso regentar una bodega de la D. O. Ribeiro.

La imponente naturaleza en estado puro fue el escenario de la película El bosque animado (1987). Aquella fraga de Cecebre y el Fendetestas creados por Wenceslao Fernández Flore existen. La auténtica está en Cambre, pero también es verdad que podría ser cualquier paisaje rural del interior de Galicia.

Para La lengua de las mariposas (1999), nada mejor que las villas medievales de Ribadavia o Allariz, y sus alrededores para recrear el icónico relato de Manuel Rivas sobre la iniciación a la vida en una Galicia en los albores de la Guerra Civil. En la amarga escena final, destaca la plaza de la leña de Pontevedra, cuando el niño protagonista insulta al maestro con las palabras que él mismo le enseñó: “¡Tilonorrinco! ¡espiritrompa!”

Cuerda también se valió de Galicia para retratar la sociedad de la postguerra, representada en Los girasoles ciegos (2008); o el drama del narcotráfico en Todo es silencio (2012).

El actor Luis Tosar, además de ser gallego, ha disfrutado de su tierra natal como escenario gracias a películas como Los lunes al Sol (2002) o El Desconocido (2015).

En la primera, el cineasta León de Aranoa ofrece una mirada diferente del paro tras la crisis de la industria naval enmarcada en hermosos paisajes naturales y recoletos cascos antiguos, pero también muestra el desmontaje industrial, la deprimente estampa de los astilleros, o los barcos desguazados de Vigo. En cuanto a El desconocido, del director Daniel de la Torre, recrea su historia en la estructura urbana de La Coruña.

Escenarios de películas: el Camino de Santiago

El Camino de Santiago también ha sido escenario de muchas películas. Es el caso de The Way (2010). Gracias a ella, tanto su director, Emilio Estévez, como su protagonista, Martin Sheen, pudieron reencontrarse con sus raíces gallegas; la comedia romántica Al final del camino (2009); y como no O Apóstolo (2012), el primer largometraje español realizado íntegramente mediante el uso de la técnica del Stop motion, que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas.

Otros directores gallegos, como Ignacio Vilar, han plasmado a la perfección la vida rural gallega, en películas como Pradolongo (2008) o la adaptación a la gran pantalla de la novela de Eduardo Blanco Amor, A Esmorga (2014). La cinta muestra las calles, plazas y locales de la Auria –nombre alegórico de Orense-, conformando una ruta que hoy se mantiene viva y que recorre el Jardín de O Posío, la fuente de San Cosme, el callejón de Pena Vixía, la Praza do Correxidor, la Catedral, la Fonte do Rei o la Praza Maior, Ribadavia y Pazos de Arenteiro en Orense, además de otras escenas grabadas en Lugo, como el Pazo de Tor y Monforte de Lemos.

Tampoco hay que olvidar a Antón Reixa con El lápiz del Carpintero (2003), o Lobos sucios (2016) de Sergio Casal.

Lo de Galicia con el mundo del cine es, sin duda, una historia de amor. Y no es para menos, sus imponentes paisajes y sus ciudades no dejan indiferente a nadie. Si tú también quieres vivir la magia de esta tierra, recuerda que tu Seguro de Viajes MAPFRE te ofrece las mejores garantías del mercado, siempre adaptables según tus necesidades, para que tu viaje sea también una experiencia de cine.

31 julio, 2018|

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