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A vueltas con el ‘Body swap’…

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Lo llaman Body Swap. Y lo definen como el género cinematográfico consistente en el cruce de personalidades. La última propuesta en este sentido se llama ‘The Change-Up’, una película que ha sido escrita por los guionistas de ‘Resacón en Las Vegas’ y que ya tiene protagonistas: Ryan Reynolds y Jason Bateman. Dos amigos que, de la noche a la mañana, se encuentran atrapados en el cuerpo del otro. Nada nuevo. De hecho, muy poco original. Existen decenas de películas con la misma trama. ¿Recuerdas alguna? ¿No? Pasa a Generación Young y te damos unas pistas…

El intercambio de cuerpos, todo un género...

El intercambio de cuerpos, todo un género...

‘Ponte en mi lugar’ (Mark Waters, 2003)
¡Ay, Lindsay! Que habrá sido de esa jovencilla pizpireta y pecosa, estrella del mundo Disney, que prometía ser la próxima-gran-estrella del cine estadounidense. Lamentablemente, la noche la confundió. Entre la filmografía de Lindsay Lohan -recordad la excelsa ‘Chicas malas’- se encontraba esta ‘Ponte en mi lugar’ en la que interpretaba a una quinceañera rockera inmersa, a través de unas galletitas chinas de la fortuna- en un cambio de cuerpo con su madre Jamie Lee Curtis. La misma experiencia que años atrás experimentaron Barbara Harris y Jodie Foster (de niña) en la película de 1976 que utilizó la Disney como base del remake que lanzó a Li-Lo. Lástima que el empujón no la llevara demasiado lejos…

‘Hechizo de un beso’ (Norman Rene, 1992)
Fue obra teatral antes que largometraje, pero fue la cinta protagonizada por Meg Ryan y Alec Baldwin la que le dio resonancia mundial. La transferencia de personalidades es algo extraña en este caso. Un viejecillo moribundo de cáncer se acerca a una boda. Allí se casan una camarera (Ryan) y un publicista (Baldwin) que conectan malamante pero que, por esas cosas de la vida, deciden pasar por la vicaría. El asunto es que el viejo le pide a la novia darle un beso para felicitarla. Ella acepta. Y cuando se ponen al tema, el anciano se cuela en el cuerpo de la joven para volver a experimentar la vida dentro de un cuerpo joven y sano.

‘Pon un hombre en tu vida’ (Eva Lesmes, 1996)
Que os creéis vosotros que el cine español se iba a quedar atrás. Con lo que nos gusta una buena comedia de enredo. Hace casi quince años Toni Cantó protagonizó esta cinta junto a la pelirroja Cristina Marcos. Un entrenador de fútbol de primera división y una chica a punto de casarse. Ambos coinciden en la piscina de un hotel, se zambullen a la vez y… pasa lo que tiene que pasar. Que chocan bajo el agua. Que se cambian de cuerpos. Y desde entonces el espectador sufre una tormenta de gestos amanerados por parte del actor valenciano, y de frotamientos de la entrepierna por parte de la barcelonesa. La película es muy olvidable. Pero a veces te ríes. Pocas veces. Casi ninguna, vaya.

‘De tal astilla, tal palo’ (Rod Daniel, 1987)
Antes de que Disney readaptara su ‘Freaky Friday’ de 1976 con Lindsay y Jamie Lee, la compañía ya hizo una intentona una década antes con Dudley Moore y Kirk Cameron. Un padre cirujano y un estudiante de expediente sospechoso que se intercambian sus personalidades en el transcurso de una discusión (ver vídeo abajo) gracias a una poción mágica con la que experimenta el tío de un amigo (Sean Astin) del personaje interpretado por Cameron. ‘De tal astilla, tal palo’ fue la primera de tres películas en menos de un año que tiraron del body swap como argumento. Y quizás la mejor. Las otras dos fueron ‘Vice Versa’, con Fred Savage y Judge Reinhold, y el algo más penosillo telefilme ’18, ¡otra vez!’ con George Burns y Charlie Schlatter.

‘¡Este cuerpo no es el mío!’ (Tom Brady, 2002)
Vehículo de lucimiento para el cómico Rob Schneider y, sobre todo, para una Anna Faris que ya había sido descubierta gracias a la saga ‘Scary Movie’. La película descansa sobre la misma premisa que las anteriores: el cambio de cuerpo, esta vez, entre una estudiante guapa y popular (Rachel McAdams) y un ladronzuelo de poca monta. Ambos coinciden en una gasolinera donde el tipo está cometiendo un atraco. Ella pierde allí un pendiente. Él lo recoge. Cuando llegan a casa, cada uno se prueba el pendiente individual a la vez. Y ahí se desencadena la transferencia de personalidad. Todo muy previsible. Pero salvado gracias a los intérpretes, entre los que encuentra su huequecito Adam Sandler.

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Y todavía hay muchas más, como ‘Pide un deseo’ (Blair Treu, 1996) que protagonizaba una jovencita Katherine Heigl -la rubia doctora de Anatomía de Grey- a la que su hermana le cambia el cuerpo pidiéndole un deseo a una estrella fugaz. O incluso ‘Dream a little dream’ (Marc Rocco, 1989) del fallecido Corey Haim. Y cómo olvidarnos de ‘All of me’, con los inolvidables Steve Martin y Lily Tomlin (Carl Reiner, 1984)…

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