CINE
26 Abr/2011

Pixar: 25 años de maravillas, obras de arte y sueños


El post de hoy va dedicado a la posiblemente mejor compañía cinematográfica del mundo. Esa que ha sabido hacernos reír y llorar frente a una pantalla con personajes que, aunque animados, percibidos tan vivos como los “clásicos” actores reales -o incluso más-; captando la esencia de los sentimientos de estos plasmándolos, como nadie, en aquellos: muñecos, robots o ancianos gruñones digitales. Hablamos, no podría ser otra forma, de Pixar, una institución que con solo oír su nombre te hace rebosar de alegría al tiempo que una irremediable mueca de felicidad te ilumina el rostro.

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Son ya 25 años, un cuarto de siglo, unas bodas de plata, los que lleva la compañía del flexo Luxo liderando el sector del cine de animación. Y es que fue en 1986 cuando el animador John Lasseter, por entonces ex de Disney, decidió crear los estudios Pixar junto a Ed Catmull, éste ex de LucasFilm, dando muestras de su potencial con un corto protagonizado por aquella curiosa mascota y una pelotita. Dos objetos a los que se les proporcionó un grado tal de realismo, de sentimientos, de vida, aún careciendo de ojos, boca o piel, que dejaron boquiabierto al mundo. Y con ganas de más.

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Fue entonces cuando llegó el juguete Tin, con sus platillos y tambor, para enfrentarse a aquel “gigantesco” y más que realista –para la época- bebé juguetón. Quién diría que ese corto sería el germen de una de las mejores series de la historia: Toy Story, el primer largometraje comercial, que se concibió como una secuela de Tin Toy, llegó con la compañía en la práctica bancarrota y como consecuencia del preacuerdo alcanzado con la megalómana Disney (en 1991). El resultado, emitido en 1995, lo conocemos todos. Jamás hasta la fecha nos enamoramos como lo estamos de un vaquero de cuerda y un moderno héroe espacial de nombre rimbombante.

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Pero Woody y Buzz Lightyear son solo la punta del iceberg de una fábrica de obras de arte inimitable e inigualable. Ya no nos la “dan con queso”. Cuando vemos una peli de animación sabemos si porta el sello de Pixar. Porque eso conlleva mucho –demasiado para el resto-.

Después de Toy Story han llegado  Bichos (1997), Toy Story 2 (1999), Monstruos S.A. (2001), Buscando a Nemo (2003), Los Increíbles (2004), Cars (2006), Ratatouille (2007), WALL·E (2008), Up (2009) y Toy Story 3 (2010). 11 maravillas que han engrandecido el arte de la animación hasta cotas inimaginables, y que han creado una legión de fans por doquier que garantiza el rotundo éxito de la mayoría de producciones digitales tipo; logrando que se presupueste más en ellas que en muchos films de los de “carne y hueso”.

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Nuestra favorita es Up, pero amamos al resto de obras de ese ente divino con el que estaremos eternamente en deuda. Mil gracias, Pixar.




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