CINE
04 Sep/2011

“La piel que habito”, la película más rentable del fin de semana


Lo esperable se hizo realidad. A falta de conocer las cifras oficiales de taquilla que se harán públicas a lo largo de la semana, Agustín Almodóvar, hermano y productor ejecutivo de Pedro Almodóvar, ya ha anunciado en su perfil de Twitter lo que todos más o menos suponíamos: La piel que habito ha sido la película más rentable del fin de semana. Esto no significa que vaya a ser la más taquillera, puesto que la española se exhibe solo en 280 salas frente a las 450 en las que lo hace otro gran estreno, Cowboys & Aliens, filme con Harrison Ford y Daniel Craig que, aunque recaude menos dinero por copia y salvo sorpresas inesperadas, seguramente ocupará el número uno del ranking del fin de semana.

 

Elena Anaya y Antonio Banderas son los protagonistas del nuevo éxito de Almodóvar.

 

“1.216€ por copia,la mayor recaudación por copia del viernes en la taquilla española. MUCHAS GRACIAS.” y “1.775€ de promedio por copia el sábado. El mayor de la taquilla española. LO IMPORTANTE ES EL CINE” son los dos mensajes publicados en la conocida red social con los que Agustín confirma que a su hermano Pedro se le podrá acusar de muchas cosas –allá las filias y fobias de cada uno–, pero nunca de no saber hacer su trabajo en una época especialmente complicada.

 

 

Y es que pocos directores españoles manejan como el manchego la enorme maquinaria de promoción que suele acompañar a cualquier gran estreno cinematográfico, algo que los profesionales americanos, por ejemplo, dominan a la perfección. Así, desde que comenzó el rodaje del filme a finales del año pasado, una intensa y estudiada campaña publicitaria ha dosificado la información con cuentagotas para crear la expectación necesaria antes de su llegada a los cines. Algo habitual en cada nueva película del universal director, y quizás precisamente por ha sorprendido a muchos que, por primera vez en su historia, Pedro haya dejado algo de lado los medios tradicionales y centrado toda su atención en los blogs y las diversas redes sociales.

 

Por ejemplo, en un pase de la película especial para bloggers previo al estreno (algo que las productoras evitan a toda costa para que las posibles malas críticas no disminuyan la venta de entradas), el director apareció por sorpresa en la sala para explicar que él respetaba mucho su trabajo –recordando que él empezó su carrera en diversos medios undrerground– y animó a los allí presentes a escribir lo que quisieran sobre su filme número 18, eso sí, recomendando también que lo hicieran al día siguiente de haberla visto, cuando ya hubieran tenido tiempo suficiente para procesarla. Pero no fue ésta la única aparición inesperada.

 

Pedro Almodóvar, rodeado del equipo de la película en la presentación en Madrid.

 

Lejos de las grandes fiestas y las alfombras rojas interminables que siempre habían acompañado los estrenos de sus anteriores trabajos, el pasado jueves 1 de septiembre en los pequeños cines Ideal de Madrid, los mismos donde le habían estado dedicando un ciclo durante toda la semana con la proyección de películas como La ley del deseo o Qué he hecho yo para merecer esto, también se presentó Almodóvar sin aviso ante una sala repleta de público normal y corriente para, esta vez acompañado de Elena Anaya y Antonio Banderas, presentar lo que iban a ver a continuación y, sobre todo, para dar las gracias a todos los seguidores que aquella noche habían pagado la entrada para ver el nuevo largometraje.

 

“No comentéis la película esta noche”, dijo Pedro. “Iros a la cama con ella, y mañana ya podéis decir lo que os dé la gana. Dad una oportunidad a que la película, como un gato amoroso, esté a vuestro lado y en vuestros sueños. Y luego comentar vuestras sensaciones en Facebook y Twitter”. Los allí presentes no dudaron en hacer lo que el director les ordenó, generando un boca a boca que, a buen seguro, ha ayudado en cierto modo a alcanzar las excelentes cifras de taquilla.

 

Y decimos lo de en cierto modo porque, con promoción o sin ella, es evidente que las entradas se habrían vendido igual. Al fin y al cabo, cuando Almodóvar estrena película hay que ir a verla si uno no quiere quedarse fuera de las conversaciones durante las siguientes semanas, tiempo en el que detractores y seguidores se lanzan golpes dialécticos para defender su posición como aficionados en un bar viendo una final entre el Madrid y el Barcelona.




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